El silencio de Cristina como dato sugerente
Cualquiera sea el ganador del balotaje, la herencia económica será una carga voluminosa, y el Gobierno nacional se ha encargado en estos días de hacerla más pesada.
En los resultados de la crucial elección de hoy podrán encontrarse las verdaderas razones por las cuales Cristina Fernández se ausentó de la escena pública las últimas dos semanas. Las explicaciones oficiales, a las que cuesta creerles, dicen que lo hizo para tomar distancia de la campaña electoral, como corresponde a un jefe de Estado que representa a todos los ciudadanos y está por encima de las banderas partidarias.Pero tratándose de una Presidenta que se ha caracterizado por ejercer un personalismo extremo y cuya centralidad es herramienta fundamental de su poder, se tiende a pensar que en este último tramo no hubo un alejamiento sino un abandono político de su candidato.Entre quienes integran el núcleo más cercano a Daniel Scioli y venían reclamando esa toma de distancia de Cristina, porque sus discursos y cadenas nacionales no favorecían la campaña oficial, se sostiene que el eclipse presidencial llegó demasiado tarde.En el kirchnerismo perciben la actitud como una simple operación política para despegarse de una eventual derrota de Scioli en el balotaje.Las fuentes de ese sector admiten que encuestas propias y ajenas anuncian diferencias sorprendentes a favor de Mauricio Macri, las que el debate televisivo del domingo pasado no logró achicar. Las culpas Si Scioli gana, es previsible que el clima de euforia contagie de modo temporario al oficialismo. Si Scioli pierde, habrá llegado la hora de las responsabilidades y los señalamientos, incluida Cristina, por los errores políticos cometidos en el armado del frágil esquema sucesorio. Esos yerros ya provocaron, entre otras consecuencias, que el oficialismo perdiera la provincia de Buenos Aires a manos de María Eugenia Vidal, joven señora a la que pocos conocían.También es extraño que la Presidenta haya reprimido estos días los impulsos de cuestionar la serie adversa de decisiones tribunalicias. Muchos jueces que hasta ahora habían sido cautelosos tendrían ahora la certeza, al igual que Cristina, de que el ciclo kirchnerista concluye.Sensible a los nuevos soles que irradiarán en el futuro los calores del poder, una Cámara declaró inconstitucional la integración del Consejo de la Magistratura –con mayoría kirchnerista– y una jueza frenó la designación de dos miembros de La Cámpora en la Auditoría General de la Nación.Ambas resoluciones apuntaron a decisiones de Cristina para prolongar el dominio partidario en estamentos de la Justicia. Hasta no hace mucho, ella hubiese salido a despotricar contra los jueces y a redoblar la apuesta con nuevas designaciones. Pero tal vez prefirió guardar silencio y no alterar más la imagen con la que dejará el poder el 10 de diciembre.Cualquiera sea el ganador del balotaje, la herencia económica será una carga voluminosa, y el Gobierno se encarga de hacerla más pesada.En la semana que pasó, los nombramientos de empleados en el sector público ocuparon decenas de páginas en el Boletín Oficial de la Nación.La mayoría, como es fácil suponer, son militantes camporistas a los que los dirigentes les deben un reconocimiento por su lealtad en actos y movilizaciones. La avalancha se decidió tras la primera vuelta electoral y ante los números de las encuestas para el domingo. El equipo Fuera de las penurias que de modo anticipado viene sufriendo el oficialismo, en Cambiemos gastan a cuenta de un optimismo que también tiene como referencia los sondeos de opinión, aunque la verdad está sólo en las urnas y para conocerla todavía faltan algunas horas. En ese clima que descuenta un triunfo, Mauricio Macri comenzó a definir nombres para integrar su gabinete, aunque si gana, se tomará algún tiempo para completarlo.En la eventualidad de que llegue a la presidencia, su fuerza de origen, el PRO, no cuenta con la cantidad necesaria de funcionarios para ocupar cargos de nivel en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, en la gobernación de la Provincia de Buenos Aires, en más de medio centenar de municipios de ese territorio (algunos de importancia) y en el Estado nacional.Esa circunstancia lo obligará a fortalecer lazos con sus aliados de la Unión Cívica Radical y la Coalición Cívica, pero no se descarta que se tejan acuerdos con el Frente Renovador y hasta con sectores del peronismo como los que representa el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey.Si eso ocurre, el cambio que Macri pregona incluiría una forma de gobernar más abarcadora, ausente en estos 12 años de kirchnerismo.

