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El Santo Grial o el voto electrónico

Estamos frente a un nuevo engaño, en el que la computación y la informática se transformaron en el Santo Grial de un partido. Eduardo Bischoff

13 de octubre de 2010 a las 12:01 a. m.
Eduardo Bischoff (Legislador provincial, Frente Cívico)
El Santo Grial o el voto electrónico

Estamos otra vez frente a un fraude. Las modificaciones de los artículos de la ley provincial 9.571 representan un verdadero fraude intelectual destinado nuevamente a complicar el futuro electoral de Córdoba. El voto electrónico, inviable por diversas razones, debió ser precedido por lo aconsejado por la Comisión de Expertos de la Reforma Política y aceptado por el Poder Ejecutivo y la Legislatura, que en la página 120 dice textualmente: "Suprimir el sistema de boleta por partido, obsoleto y fuente de numerosos problemas, que han sido identificados y analizados en detalle (...); adoptar la boleta única de sufragio, vigente actualmente en casi la totalidad de los países latinoamericanos, y cuyo diseño, impresión y distribución debería quedar exclusivamente a cargo del organismo electoral competente". El dictamen señala más adelante: "Con este mecanismo, se superarían las deficiencias diagnosticadas respecto del sistema actual y, al mismo tiempo, se daría respuesta al reclamo fundado de desvincular los tramos provinciales y municipales con el propósito de impedir el 'efecto arrastre' y el 'efecto arrastre invertido', que desvirtúa la libre manifestación de la voluntad popular ciudadana". Ventajas de la boleta única. Entre las ventajas del sistema de boleta única, el informe menciona "la disminución del gasto electoral, ya que se imprime un número de boletas apenas superior a la cantidad total de electores, suficientes para cubrir a todos los votantes. La Justicia Electoral se convierte en la garante de que la sociedad pueda elegir entre todos los candidatos, aunque algún partido no tenga fiscales en esa mesa. No hay posibilidad de listas colectoras, puesto que en la boleta única sólo puede ir un candidato por partido político o alianza, como manda la Constitución. Pone fin a la distribución previa de boletas, situación que genera malas prácticas, entre ellas la del voto cadena". La Comisión de Expertos recomendó "el estudio de la viabilidad del sistema de voto electrónico e implementación gradual en el mediano plazo, analizando tanto sus ventajas como sus efectos no deseados". El informe pidió evaluar "la posible implementación de nuevas tecnologías en cada una de las etapas del proceso electoral". ¿Cuánto hemos avanzado? Absolutamente nada. Estamos frente a un nuevo engaño, ahora temático, donde la computación y la informática se transformaron en el Santo Grial de un partido que hasta hace poco trocaba dádivas por votos.Deseo puntualizar algunas perlitas de la reciente elección de Marcos Juárez. Sobre unas 80 urnas, 20 de ellas tuvieron fallas: se "tildaba" la computadora, no reconocía la tarjeta o, lo que es peor, los electores debían ser guiados a los gritos por los fiscales desde afuera. Y no era porque no se hubiera efectuado una campaña de concientización sino porque un sistema que se usa como prueba es una prueba, costosa, pero prueba al fin. En las elecciones anteriores se había registrado entre 72 y 82 por ciento de participación de votantes; en la última, sólo 62 por ciento. Una parte del electorado se siente excluida frente a esta innovación, sobre todo los mayores, que tienen el derecho a ejercer el voto como cualquier otro ciudadano. El voto electrónico necesita energía inalterable, es muy costoso frente a la boleta única, es tecnológicamente comprendido por unos pocos y sólo auditado con eficacia por quien lo fabrica, además de necesitar una conectividad eficiente. Además de todo esto, pierde una de las esencias: la participación ciudadana.