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El recambio generacional en espacios de poder

Muchos pensamos que en nuestro país faltan más políticas activas para la formación de nuevos líderes con nuevas ideas, nuevas propuestas y nuevos proyectos.

08 de mayo de 2014 a las 12:02 a. m.
Carlos Emanuel Cafure*
El recambio generacional en espacios de poder

Desde la crisis de 2011, el pueblo argentino viene reclamando que se desarrolle un proceso de recambio generacional, fundamentalmente en la política, aunque también en los espacios sindicales. Han pasado 13 años, pero en la práctica muy poco cambió desde entonces. No se renovaron muchos espacios políticos ni sindicales. Seguimos, por lo tanto, viendo las mismas caras. Da la sensación de que ese clamor popular se ha convertido en un anhelo lejano.¿No será, acaso, tiempo de empezar a trabajar para que se inicie este proceso de una vez por todas? La vieja dirigencia ha tenido aciertos y desaciertos, pero, en definitiva, tuvo el tiempo necesario para llevar adelante la gestión respectiva, tal cual debe ser conforme lo manda la ley.Ahora bien, cabe preguntarnos: ¿podemos ver que se trabaja, tanto en los espacios políticos como en los sindicales, para la formación de los nuevos cuadros del mañana?¿Se le da a la juventud el espacio, la capacitación, el apoyo y el respaldo necesarios para educarse en la política o el sindicalismo, tanto en la teoría como en la práctica?¿Se abren las puertas de las viejas estructuras para este recambio o sólo se utilizan de forma encubierta metodologías para desgastar, segregar o alejar a muchos jóvenes con vocación y, sobre todo, con capacidad?Sin dudas, hay partidos políticos y sindicatos que sí trabajan para la formación de su juventud. Y ellos hacen todo lo que está a su alcance para que los mejores en cada área reciban lo necesario y se transformen en los mejores dirigentes futuros.También hay espacios donde, por el contrario, la juventud es vista como una amenaza inminente para las viejas estructuras y se la tilda de golpista o destituyente sólo por participar de manera activa.Lo importante, en definitiva, es que se fomente en todos estos espacios la práctica de una verdadera libertad y una verdadera democracia. Es fundamental que los viejos dirigentes políticos y sindicales hagan una verdadera docencia con la juventud, que procedan en todos sus actos con buena fe y que entiendan que están allí para trabajar y ayudar al prójimo. Muchos pensamos que en nuestro país faltan más políticas activas para la formación de nuevos líderes con nuevas ideas, nuevas propuestas y nuevos proyectos. No se trabaja en la periodicidad de los cargos, pese a vivir en una república que tiene a este presupuesto como uno de sus principios esenciales.La sensación generalizada es que están siempre los mismos o que van cambiando de lugar, pero se mantienen en el poder, en algunos casos de forma vitalicia.Hay que comprender que toda la dirigencia (política o sindical) tiene un tiempo legal de mandato. Si bien en algunos casos puede necesitarse de una reelección para llevar adelante un programa de gestión, lo más sano para todos es que se renueven los cargos con gente joven y preparada.Sólo así el día de mañana podremos ver reflejados en hechos los cambios que desde hace tiempo reclama el pueblo.Hay que trabajar, entonces, para que el recambio generacional deje de ser un mero deseo y pase a ser parte de nuestra realidad.Termino este artículo compartiendo esta frase de Confucio: "Quien pretenda una felicidad y sabiduría constantes, deberá acomodarse a frecuentes cambios".

Delegado del Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba