El proyecto desconoce la historia del individuo
La historia individual de cada integrante de la sociedad es lo que hace la suma cualitativa y conforma el colectivo social que luego se organiza jurídicamente en lo que llamamos Estado.
Hace unos días, una comisión integrada por Eugenio Zaffaroni y representantes del radicalismo, del socialismo, del kirchnerismo y del PRO presentó ante la Presidencia de la Nación el anteproyecto de reforma al Código Penal. En él, entre otras cosas, se elimina la reincidencia. En términos que a mí me competen, se elimina el pasado del hombre. El historiador y filósofo Robin Collingwood (1891-1943) escribió sobre tres temas cruciales: el objeto de la historia, cómo procede la historia y para qué sirve la historia. Como ustedes saben, la Historia y el Derecho son ciencias sociales y, como tales, no escapan al estudio de la historicidad del hombre como sujeto integrante de una sociedad determinada. Es más, la historia individual de cada integrante de la sociedad es lo que hace la suma cualitativa y conforma el colectivo social que luego se organiza jurídicamente en lo que llamamos Estado. Y aquí entra el Derecho.Por ello, sorprende que hombres y mujeres provenientes del Derecho hayan ignorado la historia individual en este proyecto de corte garantista que propone eliminar la reincidencia delictual.Collingwood nos dice que la historia es "para el autoconocimiento humano". Generalmente se considera importante que el hombre se conozca a sí mismo, entendiendo por ese conocerse a sí mismo no puramente conocimiento de las peculiaridades personales, es decir, de aquello que lo diferencia de otros hombres, sino conocimiento de su naturaleza en cuanto hombre. "Conocerse a sí mismo –agrega– significa conocer, primero, qué es ser hombre; segundo, qué es ser el tipo de hombre que se es, y tercero, qué es ser el hombre que uno es y no otro. "Conocerse a sí mismo –continúa– significa conocer lo que se puede hacer, y puesto que nadie sabe lo que puede hasta que lo intenta, la única pista para saber lo que puede hacer el hombre es averiguar lo que ha hecho. "El valor de la historia, por consiguiente, consiste en que nos enseña lo que el hombre ha hecho y, en ese sentido, lo que es el hombre", finaliza Collingwood.
Hombre sin historia
“Un hombre sin historia, sin tiempo y sin memoria, puede reaccionar así”, escribió el inolvidable Norberto “Pappo” Napolitano, uno de los más grandes músicos argentinos, en su canción
Hombre suburbano
. Y el rockero tenía razón, sin querer polemizar sobre la eliminación de la historia que nos propone el kirchnerismo, que parece empecinado en proponernos un hombre sin historia.
La historia delictual individual es parte del pasado del delincuente, es intransferible y, si la leemos con atención, podemos advertir –como nos dice Collingwood– de lo que puede hacer en función de lo que ha hecho.
Claro, él se refería al hombre como especie sujeto de cultura, pero somos individuos únicos e irrepetibles y, como tales, tenemos nuestra propia historia. Esa es la historia que pretende borrar el kirchnerismo cuando apunta a un hombre sin historia, sin una historia delictual que puede o no presentar un hombre cuando comete un delito.
Un experimentado profesor de Historia de la Universidad Nacional de Córdoba nos enseñó que “el hombre no es lo que es; es lo que es sumado a lo que fue y, en función de este resultante, se advierte lo que puede llegar a ser”.
Nuestro pasado personal ejerce una influencia avasallante sobre nosotros, y esta realidad no puede dejar de ser tomada en cuenta por un juez al momento de dictar sentencia.
Esto es así porque el delincuente reincidente, lejos de ignorar las habilidades adquiridas en su pasado personal –cuando en otros tiempos optó por transgredir la ley penal–, las utiliza, como todos utilizamos nuestras habilidades y técnicas aprehendidas.
El reincidente que vuelve a delinquir comete un doble delito: aquel por el cual es juzgado y uno más, el haber optado por la utilización de las herramientas aprendidas para seguir cometiendo más delitos. Haberse negado a ellas le hubiera evitado volver a caer preso.
Siguiendo a Collingwood, el delincuente en su pasado personal no sólo demostró que delinquió sino también que a partir de ese momento era capaz de hacerlo.
En realidad, todos somos capaces de cometer un delito, sólo que algunos no hemos dado el paso al acto. El delincuente lo dio y demostró su capacidad para hacerlo, más allá de lo que en potencia ya era capaz.
De acuerdo con este razonamiento, al señalarnos lo que era capaz y al llevarlo a cabo, el delincuente nos dijo quién era.
¿Podemos ignorar todo esto y poner en un pie de igualdad al que delinque por primera vez con el que ya lo hizo en su pasado? Sería desconocer la historia personal del que es juzgado. Sería desconocer la naturaleza del hombre. Y ese, no otro, es el valor de la Historia.
*Profesor de Historia

