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El oficialismo ya no desborda confianza

Nadie en el bloque oficialista del Senado quiere quedar pegado a los desmanejos oficiales de la crisis económica ni a la progresiva debilidad que introduce el fin de ciclo.

07 de septiembre de 2014 a las 12:02 a. m.
El oficialismo ya no desborda confianza

En una mezcla de humor irónico y desprejuiciado qué me importa, varios de los más notables legisladores del kirchnerismo incorporaron a sus diálogos internos en el Congreso una curiosa variante de aquella frase motivadora para los cuadros militares que dice "subordinación y valor, para servir a la patria". Dentro de las oficinas y en los pasillos del bloque oficialista del Senado, sus miembros comenzaron a proclamar en conversaciones y saludos: "Resignación y valor, para servir a la causa".Esta no sería más que una anécdota pequeña si, detrás de la ironía, la diferencia entre las palabras "subordinación" y "resignación" no expresara el grado de cansancio y desánimo que afecta a muchos de esos senadores, incluido nada menos que el jefe de la bancada, Miguel Ángel Pichetto. Los trámites seguidos por la Ley de Abastecimiento y la de Pago Soberano de la deuda reestructurada agregaron, por acumulación, un importante desgaste político al bloque. Pero lo más difícil de digerir fue, sin dudas, una nueva defensa del vicepresidente, Amado Boudou, procesado por corrupción y puesto a conducir la sesión por orden de la Casa Rosada.Ante la avalancha de críticas y referencias personales de la oposición, que Boudou soportó con rostro imperturbable, fue notorio que sólo miembros de la segunda y tercera líneas del bloque oficialista hablaran para apoyarlo. "Esta vez jugaron los cuatro de copas", definió con mordacidad un cronista parlamentario. A distancia El agotamiento que exhiben las principales espadas kirchneristas no se limita al hecho de tener que soportar, a veces con niveles de humillación personal, las órdenes y contraórdenes que les llegan. Como cada uno de ellos tiene algo que jugar políticamente en sus territorios, tampoco nadie quiere quedar pegado a los desmanejos oficiales de la crisis económica ni a la progresiva debilidad que introduce el fin de ciclo.La cerrada oposición de los empresarios a la Ley de Abastecimiento, por ejemplo, es producto de las quejas recogidas en las economías regionales, donde los senadores tienen sus bases electorales. "Yo puedo y quiero ser obediente con la Presidenta, pero tengo que volver a mi provincia y dar la cara ante los que me votaron. Cada vez es más difícil", sostiene un senador con dos períodos en el Congreso.La estrategia oficial frente a la crisis de la deuda, que Cristina Fernández toma como oportunidad para revalidar consignas ideológicas y mostrarse al mundo liderando rebeldías, va dejando dogmatismos en el camino. La incorporación de Francia como domicilio de pago a los bonistas que debían cobrar en Estados Unidos fue una concesión a Sergio Massa, cuyos economistas son encabezados por Roberto Lavagna. El objetivo político que finalmente aceptó Cristina fue aprovechar la idea del massismo y, a la vez, no aumentar la confrontación.Sin embargo, esa confrontación se expresa en otros terrenos, en este caso el de las palabras. El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, sorprende a diario con conceptos altamente provocativos. El miércoles, en la sesión de Diputados, afirmó que el Gobierno "prácticamente ha erradicado los niveles de pobreza e indigencia en el país". Como contraste, la inflación, el temor a perder el empleo, la caída del consumo, la recesión, el deterioro del salario y el alza del dólar son tópicos ausentes en el relato oficial. A sus marcas Tanto el Gobierno como la oposición están listos para iniciar otra batalla política en la Justicia, un ámbito que siempre ha sido conflictivo para el kirchnerismo. El martes comienza el calendario de elecciones en las entidades con representación en el Consejo de la Magistratura, órgano encargado de administrar el Poder Judicial y facultado para proponer y destituir jueces. Abogados, jueces, académicos, legisladores y el Gobierno enviarán delegados para conformar el 16 de noviembre la nueva conducción.En las evaluaciones previas los especialistas no anticipan grandes diferencias con la actual integración, sino matices que prolongarían la discusión permanente. Desde que la Corte Suprema impidió la promulgación de la llamada Ley de Democratización de la Justicia propuesta por el Gobierno para controlar el Consejo, las decisiones se toman no por simple mayoría sino con los dos tercios del total de los miembros, lo que garantiza ciertos equilibrios.De todos modos, el kirchnerismo tradicional, La Cámpora y la agrupación oficialista Justicia Legítima están dispuestos a dar pelea en cada sector, contando con el siempre generoso e interesado apoyo de la Casa Rosada.