El nuevo feriado y las empanadas de San Martín
No hacen falta cañones ni pelearse con nadie para demostrar carácter. Sólo necesitamos de nuestra propia estima. Alejandro Mareco.
"Los argentinos no somos empanadas que sólo se comen con abrir la boca". Vaya palabras tan criollas, forjadas acaso en el fragor de patios inflamados por la pretensión de ser argentinos en la historia, por desafiar el vivir propio de los días, aquellos, éstos y los que vendrán. Vaya palabras tan certeras, como que vinieron a resumir algo esencial: si algún día peleamos por ser libres, si algún día desatamos los vientos del mundo en huracanes de sangre y fuego para luego golpearnos el pecho y decirnos "sí, somos independientes, somos nosotros"; si alguna vez nos creímos capaces de proclamarnos dignos entre los dignos, si soñamos con un porvenir de cielo azul... ya no vamos a renunciar.Vaya si son palabras bravas: son las que algún día dijo José de San Martín. Y si hemos cumplido 200 años de historia independiente, ya no vamos a renunciar, ¿no es cierto?Estas palabras del Libertador fueron escritas en una carta a Juan Manuel de Rosas en tributo a la heroica resistencia en la Vuelta de Obligado, sobre el Paraná, el 22 de noviembre de 1845. De esa fecha es la que se cumplió un aniversario ayer y es la que ampara el feriado de hoy, como Día de la Soberanía.Es uno de los feriados nuevos y, más allá de alguna polémica que pudiera haber desatado el aumento de los rojos en el almanaque, también resulta toda una sorpresa que en muchos casos se necesite explicar de qué se trata.Sorprende porque deberíamos saber lo mejor de nosotros mismos en la historia, aunque por varias razones la de la Vuelta de Obligado fue una "batalla silenciosa", como dice el escritor "Pacho" O'Donell.El despertar de casi todos los pueblos a la historia, en especial los latinoamericanos, está hecho de batallas, victoriosas por cierto, pues de otro modo no habrían resultado nuevas naciones en el escenario del mundo. Del tiempo en que las cosas se decidían por las armas, no se puede ignorar lo que ellas hicieron, como que nuestros próceres mayores son próceres armados (San Martín y Manuel Belgrano).Pero a veces también se muestra el carácter en la derrota, como sucedió aquella vez. Las dos fuerzas navales de las mayores potencias guerreras del mundo, Inglaterra y Francia, vinieron dispuestas a que nuestros ríos fueran de libre navegación, por la razón de la prepotencia. Pero en ese estrecho pasaje del Paraná se encontraron con una feroz resistencia y, aunque siguieron adelante, se marcó el espíritu de fracaso de la empresa imperialista.De ese carácter hablaba San Martín. Ojalá sea el que celebremos ahora, y no hacen falta cañones ni pelearse con nadie para demostrarlo. Sólo necesitamos de nuestra propia estima.

