El motor del amor
En el encuentro “Fe y ciencia: hacia la COP26″, el papa Francisco sugería a los participantes tres conceptos para reflexionar sobre esta colaboración: la mirada de la interdependencia y del compartir, el motor del amor y la vocación al respeto.
Desde hace varios años, fundamentalmente a partir de la encíclica Laudato si, el papa Francisco está proponiendo a toda la humanidad el cuidado de la casa común, para afrontar juntos los desafíos, a través del diálogo maduro sobre el futuro de nuestro planeta.
Con este objetivo, el 12 de septiembre de 2019 el pontífice se dirigía a los educadores señalando que “cada cambio requiere un camino educativo que haga madurar una nueva solidaridad universal y una sociedad más acogedora”. En esa ocasión, invitó a “reconstruir el pacto educativo global”, para renovar “la pasión por una educación más abierta e incluyente”, capaz de la escucha paciente, del diálogo constructivo y de la mutua comprensión.
El sucesor de San Pedro invitaba a construir una “aldea de la educación” donde se comparta en la diversidad el compromiso por generar una red de relaciones humanas y abiertas. Es significativo que un religioso utilice la expresión “aldea de la educación”. A finales de la década de 1960, el filósofo Marshall McLuhan había acuñado el término “aldea global” para describir la interconexión humana a escala global generada por los medios masivos de comunicación.
Francisco ahora invita a globalizar la educación a través de una alianza entre todos los componentes de la persona: entre el estudio y la vida; entre las generaciones; entre docentes, estudiantes, familias y la sociedad civil con sus expresiones intelectuales, científicas, artísticas, deportivas, políticas, económicas y solidarias; fundamentalmente una alianza entre los habitantes de la Tierra y la “casa común”, a la que debemos cuidado y respeto.
Del 31 de octubre al 12 de noviembre de 2021, en Glasgow (Reino Unido), tendrá lugar la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26).
En el encuentro “Fe y ciencia: hacia la COP26″, del 4 de este mes, el papa Francisco sugería a los participantes tres conceptos para reflexionar sobre esta colaboración: la mirada de la interdependencia y del compartir, el motor del amor y la vocación al respeto. Refiriéndose al “motor del amor”, decía a los jefes religiosos: “Este es uno de los grandes aportes que nuestros credos y tradiciones espirituales ofrecen para facilitar este cambio de rumbo que nos hace tanta falta”. Es este motor el que ha inspirado desde los inicios al Comité Interreligioso por la Paz en Córdoba y ha generado un sinnúmero de iniciativas, por un cambio educativo y cultural.
* Sacerdote católico. Miembro del Comipaz

