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El miedo al club del bolso

Schiaretti presentó las nuevas caras del peronismo en la victoria de Río Cuarto. en su entorno, ya hablan del proyecto reeleccionista.

19 de junio de 2016 a las 12:01 a. m.
El miedo al club del bolso
(Ilustración Juan Delfini)

La estrafalaria historia que protagonizó José López retumbó en todo el mundo, pero en cada rincón de nuestro país conmovió y metió miedo a todas las esferas de poder. Después de esa locura, hay que preguntarse hasta dónde llegará la voluntad política de la Justicia para investigar. Dicho en otras palabras, hasta dónde está dispuesto el Poder Judicial a tirar del mantel. "Si tiran con fuerza, no queda títere con cabeza", exageró una fuente del Gobierno nacional.Córdoba, que no es una isla, sigue con ojo atento la situación. En el Gobierno provincial, se da una particularidad, ya que el ministro de Agua, Ambiente y Servicios Públicos, Fabián López, fue funcionario del hoy tambaleante y exintocable Julio De Vido. Fabián López actuó como subsecretario de Recursos Hídricos de la Nación, dentro de la órbita del Ministerio de Planificación que condujo precisamente De Vido.Dos fuentes justicialistas aseguraron que Fabián López avisó a las altas esferas del Gobierno provincial que él no tiene ninguna causa y que el peronismo de Córdoba no tiene por qué temer. "No tengo nada que esconder", dicen que dijo el ministro provincial, con lo cual la tranquilidad llegó al Centro Cívico."El pobre Fabián ya soporta la cruz de llevar el mismo apellido que José", el exfuncionario sorprendido con millones de dólares y con armas de guerra.De Vido, hasta hace poco invisible e inaccesible para nadie, tiene dos hombres de su extrema confianza presos: Ricardo Jaime y el desopilante José.De allí que en el Gobierno de Córdoba hubiera una marcada preocupación que, fiel al estilo del gobernador Juan Schiaretti, no tuvo repercusión mediática.En principio, el propio ministro desarticuló con sus palabras los posibles temores. Dos partituras El inentendible episodio de los bolsos cambió el eje de la agenda en toda la Argentina. Eso no le impide a Schiaretti y a su entorno disfrutar de la victoria contundente en la ciudad de Río Cuarto y empezar a hacer planes.Hombres de extrema confianza del gobernador argumentan que Schiaretti planificó la foto de la victoria de Juan Manuel Llamosas. Por eso, en el palco aparecieron los hombres que la jefatura del peronismo considera que serán el futuro: el vicegobernador, Martín Llaryora; el intendente de Villa María, Martín Gill; el ministro de Desarrollo Social, Rodrigo Rufeil; y el jefe municipal de San Francisco, Ignacio García Aresca, además del propio Llamosas.De todos modos, en el entorno de Schiaretti tocan dos partituras. Por un lado, está la renovación, los aires frescos que vienen con la nueva camada dirigencial, cuyos integrantes ejercieron o ejercen funciones ejecutivas, lo que no es poco decir. Esa es la base del recambio generacional que propone Schiaretti y que mostró en la foto del festejo de Llamosas.Esa es la mitad de la historia. La otra partitura, o la segunda mitad de la novela cordobesa, tiene que ver con el deseo, hoy irrefrenable, de la dirigencia justicialista por lograr la reelección de Schiaretti."Hay un horizonte posible en 2019 y nos encantaría que siguiera Juan", resumen varios y calificados compañeros de ruta del gobernador. Ese 2019 tiene una escala en el medio que prácticamente no tiene sorpresas: la elección de medio término del año que viene, que tendrá seguramente a José Manuel de la Sota como primer candidato a diputado nacional. La copa rota Los peronistas intuyen que el intendente de Córdoba, Ramón Mestre, será el candidato de la oposición. Y hacen una apuesta: para el presidente Macri es mucho más confiable Schiaretti que Mestre. "Va a pasar lo de 1995, cuando el expresidente peronista Carlos Menem apoyó públicamente al candidato a gobernador de la UCR, Ramón Mestre padre, desairando al postulante del PJ, Guillermo Johnson", rememoró un caminador de los pasillos del poder.Schiaretti y Mestre empezaron la carrera siendo compañeros de equipo, pero a poco de andar, comenzaron a verse diferencias importantes. Hace pocos días, Mestre –que volvió de Estados Unidos– pidió un préstamo de 100 millones de pesos al Ministerio del Interior. Una voz de la Casa Rosada remarcó que se trata de un préstamo y no de un subsidio ni de un ATN. Pero lo cierto es que el intendente solicitó que se lo enviaran a él directamente, evitando la intermediación de la Provincia. Advertido de la situación, Schiaretti dio un paso al frente y solicitó un crédito similar para municipios justicialistas. Hoy, la alianza entre gobernador y jefe municipal es por necesidad en aspectos puntuales. El resto, pura tensión. Así será de acá en adelante.