El mayor genocidio
Me pregunto con frecuencia: ¿cuál es el mayor de los genocidios hacia los jubilados? Omar Martínez.
Me pregunto con frecuencia: ¿cuál es el mayor de los genocidios hacia los jubilados?
¿El que utilizan todos los días los delincuentes, hiriendo y asesinando a los jubilados por ser los más débiles y más indefensos de la sociedad al no tener la fuerza suficiente para resistir agresiones?
¿El de las estafas reiteradas de los bancos que abonan los haberes jubilatorios con billetes falsos?
O, quizá, ¿el genocidio implantado desde el Gobierno nacional, que al cabo del tiempo va mermando sus fuerzas y sus esperanzas, quitándoles las perspectivas de una mejor calidad de vida, carentes de los medios de subsistencia elemental? Les niega los derechos adquiridos por ley, según lo establece el artículo 14 bis de nuestra Constitución Nacional. Después de 30 años o más de aportes durante la vida laboral, esperamos las aisladas dádivas demagógicas del Gobierno, cómplice de un mamarracho numérico-jurídico llamado Ley de Movilidad Jubilatoria.
Exigimos que nos devuelvan todo lo que nos pertenece. Comenzando por nuestra dignidad de ciudadanos, nuestros derechos humanos como adultos mayores y la garantía de una vejez sin angustias ni zozobras.
Señora Presidenta, termine de una vez por todas con este genocidio.
Para que los futuros jubilados no deban pasar las privaciones y la discriminación que nuestra generación ha debido soportar y para que nunca más los fondos de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) sean destinados para fines políticos, sino para quienes son sus legítimos herederos, los jubilados.
Para que ese capital sea respetado y distribuido como corresponde, de manera equitativa, como un verdadero "régimen de reparto".
Para que esa decisión sea una constante definitiva. Para las futuras generaciones de trabajadores.

