El desarrollo de un país con industria nacional
Durante el conflicto de 2008, desde los grandes medios se nos decía que quien se oponía a las retenciones era "el campo", metiendo en la misma bolsa a todos. Carlos Nasser.
Durante el conflicto de 2008, desde los grandes medios se nos decía que quien se oponía a las retenciones era "el campo", metiendo en la misma bolsa a todos, como si fueran iguales los intereses de los grandes pools y los de los pequeños y medianos productores.
Esa confusión discursiva tuvo su efecto y muchos se confundieron, incluso los pequeños productores, que fueron tras reclamos que no eran sus propios intereses.
De igual manera, parece que ahora, cuando un pequeño pero poderoso grupo de representantes de grandes corporaciones se saca una foto para presionar por políticas neoliberales, resulta que se lo presenta a la sociedad como si esa fuese la opinión de todo el empresariado.
Más aún, cuando hace pocos días el representante de una multinacional automotriz hizo mediáticos reclamos, se dijo que "los empresarios reclamaban" por seguridad jurídica. Este último caso es francamente irresponsable y obsceno, sobre todo viniendo desde un sector que se ha visto muy beneficiado en los últimos años.
Parece ser que los sectores que más se beneficiaron desde 2003 realizan los reclamos más injustificados.
Y no está mal que esos sectores se hayan favorecido y hayan obtenido buenas utilidades, pero debemos reconocer que hubo un marco y políticas macroeconómicas que lo permitieron.
Negar la realidad sería para los empresarios argentinos como escupir para arriba.
Recuperación industrial
La industria nacional se ha recuperado porque hubo medidas de política económica que fortalecieron el mercado interno; que favorecieron el desarrollo de decenas de miles de pequeñas y medianas empresas (Pyme), que generaron empleo, estimularon el consumo y, en muchos casos, posibilitaron que nuevas empresas pudieran exportar.
También se recuperaron el comercio y los servicios, y las economías regionales han visto el crecimiento de la mano del mejoramiento de los sectores rurales y de la agroindustria. Esto ha sido posible aun en el marco de la última crisis global que la Argentina sorteó con éxito, retomando los niveles de crecimiento.
Cuando las Pyme pueden crecer y desarrollarse, cuando la industria nacional vuelve a retomar el impulso luego de años de destrucción de su aparato productivo, no es únicamente por el esfuerzo individual de los empresarios; es, fundamentalmente, porque existen políticas macroeconómicas que lo permiten.
Lo contrario sería creer que ahora nos va bien porque somos vivos; entonces, habría que pensar que en 2001 las empresas quebraban porque los empresarios eran tontos.
Es evidente que hay sectores minoritarios que pretenden volver a aplicar las políticas que empobrecieron y endeudaron a nuestro país y que destruyeron el aparato productivo.
El proceso de reindustrialización que vive la Argentina aún carece del sostén necesario para que se articule de manera constante, haciendo posible la continuidad del crecimiento y del trabajo. Para ello, es imprescindible el rechazo a los intentos de retroceso.
Las Pyme, que son más del 90 por ciento de las empresas argentinas, están en condiciones de continuar el camino de recuperación de la economía en el marco de políticas de protección de la industria nacional. Defender lo conseguido hasta ahora es imperioso para poder avanzar hacia lo que falta y corregir los errores.
Que nadie se ilusione con que de la mano de políticas "aperturistas" o "devaluacionistas", las Pyme podrán sobrevivir, y mucho menos será posible pensar en un país para todos. La concentración económica no favorece a los más débiles, pero para evitar la vuelta atrás hay que hacerse escuchar.
Hay medidas y herramientas de fomento a las Pyme que son positivas y alentadoras. Pero su implementación sigue careciendo de la efectividad que el sector necesita.
Políticas de Estado
Para consolidar el camino iniciado, se requiere definir políticas de Estado de defensa y apoyo a las pequeñas y medianas empresas.
Un modelo industrialista con inclusión social garantiza trabajo y mejoras para las mayorías. Pero también hace falta ir construyendo una cultura nacional con políticas concretas.
Desde los sectores Pyme, desde los industriales nacionales, no debería haber confusión respecto de cuál es el modelo de crecimiento con desarrollo que necesitan como sectores. Desde sus representaciones, tampoco debería haber confusión acerca de cómo y con quiénes se defienden las medidas que se necesitan, además de lo logrado.
Las propuestas de quienes pretenden gobernar debieran ser muy claras respecto de los temas más importantes.
La política tributaria, una nueva ley de entidades financieras, leyes y medidas de defensa de la industria nacional y de las Pyme, todavía no se escuchan entre las propuestas de los candidatos.
Y no sólo compete a quienes definen políticas nacionales; también desde las provincias y los municipios es mucho lo que se puede hacer para favorecer el desarrollo de estas empresas, en especial las del sector industrial.
Córdoba aún espera medidas de aliento y estímulo verdadero para las Pyme.

