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El Banco de Córdoba necesita que la Provincia responda

Es indispensable que la Provincia supla el capital faltante y deje de exprimir al Banco. Salvador Treber.

24 de diciembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Salvador Treber (Profesor de posgrado de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNC)
El Banco de Córdoba necesita que la Provincia responda

En una nota del 1º de octubre último, nos referíamos al "largo martirologio" a que ha sido condenado el Banco de Córdoba por las diversas conducciones que vienen morando en la Casa de las Tejas. Hace tres décadas, esa institución era el mayor respaldo de nuestras empresas, pero por la desaprensión con que se lo utilizó sólo un "milagro" evitó que haya desaparecido.Los peores momentos se vivieron en el transcurso del llamado "efecto Tequila" (1995), al ponerse al desnudo que la supuesta floreciente "isla" –que tanto orgullo provocara al gobernador de turno– surgía de haber usado y abusado del Banco, tomando un tercio de los depósitos para mantener un falso perfil de prosperidad. Éste rápidamente se desinfló, a punto tal de obligarlo a transferir anticipadamente el cargo. Pese a que por ello el Banco estuvo al borde del colapso, lo siguieron utilizando como "rueda de auxilio" de la Tesorería, mientras se anunciaba el propósito de privatizarlo. Era obvio que, en las condiciones en que se encontraba, sólo podía ser pasto fértil para aventureros y se estuvo al borde de que esto sucediera, pero la enérgica intervención del Banco Central en esa emergencia pudo frenar y revertir esa poco responsable negociación, a la par que le impuso una serie de limitaciones operativas que aún subsisten.Recién a medidos de 2005, el gobierno abandonó en forma definitiva ese intento y se comprometió a sumarle el equivalente a 30 millones de dólares en ocho cuotas iguales, de las cuales se abonó apenas ¡una! Siguiendo la misma línea, el actual mandatario dijo –y en eso cumplió– que "no iba aportar ni un peso más". ¿Por qué? Nadie lo sabe, ya que se gasta mucho en fines menos importantes. Eso sí, no cesan de servirse de la institución cada vez que les falta liquidez. Estados actuales. En fecha muy reciente se conoció una publicación de impecable estilo técnico sobre los "estados contables al 30 de septiembre de 2010", que expone la realidad actual sin disimulos de ninguna especie. Mérito grande éste, frente a la mala e inveterada costumbre del Ministerio de Finanzas de la Provincia de ocultar buena parte de la deuda pública que, por otra parte, no cesa de crecer y ya equivale al gasto presupuestado para el ejercicio 2011. Se advierten en esa documentación un verdadero esfuerzo y la acción de una severa auditoría que, aunados, han logrado, por fin, reflejar la verdadera situación de la entidad.En la nota anterior, también referíamos, con cierta nostalgia, que "en algún momento, muy orgullosamente exhibió un rango expectante, colocándose por las bondades de su gestión dentro de los 10 más grandes bancos del país, pero esto nada tiene que ver con el azaroso presente". El Estado provincial, según se consigna en la foja 38 del mencionado estudio, le debe nada menos que 833,5 millones, cifra a la que se llegó recientemente, pues al 31 de diciembre de 2009 era sólo de 668,9 millones. Ello ratifica que sigue la fiesta... ¡en la cubierta del Titanic! Mientras, se piensa en un parque temático y otras obras prescindibles o postergables que, según se informó, implicarán en 2011 un gasto de 4.329 millones de pesos.¿Será posible que no hayan comprendido todavía que devolver al Banco parte del "oxígeno" que le han venido quitando es mucho más urgente? Una dispensa. Al cerrar el último ejercicio, la entidad tenía un activo de 5.599,2 millones, que al 30 de septiembre último logró escalar a 8.078.7 millones, un incremento de 44,2 por ciento. Ni siquiera con ello se evitó que el patrimonio neto bajara de 271,9 millones a 246,2 millones, registrando a esa fecha un quebranto neto de 25,7 millones. Es que sus limitaciones operativas –justamente por falta de un capital adecuado– no sólo lo inhiben de crecer, sino que lo condenan a una lenta agonía. Según se consigna en la foja 29 de los estados citados, se ha solicitado al Banco Central una "franquicia" –término que equivale a "dispensa" de una violación a una exigencia reglamentaria– por 500 millones de pesos hasta diciembre de 2011 que, obviamente, es lo que le falta al Banco para que se le permita actuar en plenitud. Esa importante cifra, el doble del patrimonio actual, podría incluso elevarse a no menos de 550 millones si el Banco Central no aceptara los "excesos no admitidos" (apartado II, hoja 17 y siguientes) que, ¡cuándo no!, consisten en transgresiones en el otorgamiento de "financiaciones al sector público provincial en los términos de la comunicación A 3.054 y complementarias del Banco Central".Es evidente que hasta ahora se han venido violando de modo sistemático las normas y, ante planteos en tal sentido de la entidad rectora, según se explicita en la foja 21 bajo el subtítulo "respaldo del accionista mayoritario", se declara ese compromiso "en carácter de tal por el gobernador". Los funcionarios del Banco Central saben muy bien que esto es meramente retórico, pues el nivel de endeudamiento y los aprietos de la Provincia no lo habilitan para jugar semejante rol.Hasta ahora, y desde hace más de 20 años, el escenario es exactamente inverso y es evidente que estamos llegando a una situación casi límite. Resulta indispensable que la Provincia supla de inmediato el capital faltante y deje de exprimir al Banco, permitiéndole restaurar plenamente su capacidad de servicio a las fuerzas vivas y para que vuelva a ser un eficaz promotor del desarrollo, como lo fue por varias décadas.La fiebre electoralista ha impulsado una gran cantidad de obras que, como "entran por los ojos", pueden generar votos de muchos incautos y esto parece ser prioridad absoluta para los próximos meses, manipuladas por quienes desean mantener o escalar en su actual posición.Lo peligroso de esta aventura es que se puede llegar a una encrucijada irreversible por insistir en seguir "tirando de la piola" y tratar de ordeñar a una vaca que ya empieza a dar claras muestras que no da para más. Esta nota pretende ser un llamado de atención y coadyuvar a que se tome plena conciencia de que hay premura en respaldar –sumando los fondos necesarios– la magna tarea de recuperar en toda su dimensión el Banco de Córdoba. La excelente presentación y la adecuada información provista junto con los estados cerrados que se mencionan, revelan que el Banco dispone en su seno de un valioso bagaje de capacidad técnica, en condiciones para encararlo con éxito. Pero fabricantes de plata no son.