El arte y la cultura estuvieron de fiesta
Con la muestra ¡Afuera!, Córdoba lideró un proceso que hacía tiempo nos debíamos y que rememoró aquel olor creativo de los ’60 y sus bienales. Pancho Marchiaro.
Hace pocos días, comenzó a desvestirse la Muestra de Arte Internacional Afuera, mientras se siguen exhibiendo algunos proyectos en diversas sedes de la ciudad de Córdoba, como el caso de la Muestra de Res en el Museo Genaro Pérez. Al mismo tiempo que se detiene el peregrinar de un público que superaba los mil espectadores diarios sólo en el edificio de El Panal, nuevamente comienza la andadura de las obras con rumbo a otras muestras. Conviene destinar unas líneas a valorar la iniciativa, que tuvo como destinatarios a los ciudadanos de a pie, a los cordobeses que esperaban el colectivo, jerarquizándolos como si las calles fuesen salas de exposiciones. Pocas personas en la ciudad podrán decir que no vieron o escucharon hablar de la escultura "Caudillo", que parecía ser un monumento a Hugo Chávez; los enormes globos de Tomás Saraceno que –con más de 45 metros de tamaño– presidieron el amanecer de la Ciudad Universitaria, o tantos otros proyectos que movilizaron y pusieron a Córdoba en el mapa global. Pero lo que pocas personas deben saber es que, mientras varias decenas de artistas internacionales se reunían junto con el público para celebrar el lanzamiento de la muestra, un grupo de instituciones había materializado el compromiso de colaborar con una vida cultural más intensa, sólo por solidaridad con los cordobeses. En primer lugar, la Municipalidad de Córdoba y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, socios en la aventura cultural que supone la existencia del Centro Cultural España-Córdoba. Y junto a ellos, con idéntico entusiasmo, La Voz del Interior , la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y el Gobierno de Córdoba. Un año atrás. Hace más de un año, en un almuerzo compartido con el intendente Daniel Giacomino y el cónsul general de España en Córdoba, se delinearon los detalles de este proyecto que permitió impulsar el mayor acontecimiento artístico en mucho tiempo. Quiero expresar mi agradecimiento a todos los que hicieron realidad la muestra. Es oportuno reconocer el esfuerzo sobrehumano que le imprimió el equipo de gestión del proyecto, desde los curadores internacionales hasta los técnicos, con especial mención de la coordinadora general, Luz Novillo Corvalán. Conviene, también, hablar de la dimensión de cooperación para el desarrollo local que la Agencia Española comprometió en esta acción, así como el invaluable desempeño de la Municipalidad de Córdoba, a través de la Secretaría de Educación y Cultura, como anfitriona de la fiesta de la cultura y su carácter centrífugo en una muestra de arte, justamente en espacios públicos de la ciudad. Para muestra, valga el hecho de que el célebre Marc Augé haya ingresado en una performance a dar su conferencia montado en una bicicleta tándem conducida por Gonzalo Biffarella, y que días más tarde nos haya comunicado desde París que había vivido momentos de alegría y excitación intelectual. "Para mí, Córdoba es, desde ahora, uno de los lugares más importantes en América en el dominio de la creación y reflexión artística", dijo.Córdoba lideró un proceso, a través de estas empresas e instituciones, que hacía tiempo nos debíamos y que rememoró aquel olor a primavera creativa de los '60 y sus bienales. Quedan, ahora y adentro –que no ¡afuera!–, varias enseñanzas: juntos y acomodados, cabemos todos en la misma foto; o que hay mucho margen para reunirnos, pensar, disentir y sentirnos parte de un mundo internacionalizado, así como para escuchar que, muy bajito, hay un rumor que crece, reclamando "queremos otra..., más..., más...".

