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El 24 de Marzo, lo necesario y lo urgente

Cosas muy importantes 
están en juego cada vez que la fecha trae al presente el infausto ayer.

29 de enero de 2017 a las 12:01 a. m.
El 24 de Marzo, lo necesario y lo urgente

En menos de 10 días, el almanaque argentino reúne dos fechas que estallan de rojo: el 24 de Marzo y el 2 de Abril. Sus rastros no están en un ayer lejano ayer, sino que todavía andan en el camino de estos días, latiendo vivos en las generaciones que asistieron a los hechos y aun en aquellas que han amanecido a sus sombras.

Sucedieron entre 1976 y 1982. Es decir, ha sido tan sangrienta, dramática e intensa nuestra historia reciente que el calendario de la memoria nacional debió abrirle un lugar en la lista de recordaciones esenciales que estaba destinada a episodios y figuras fundacionales.

Hasta ahora, y desde hace unos años, eran feriados inamovibles, pero por un decreto presidencial de extraña necesidad y más extraña urgencia, pasaron a ser parte de los que van a engrosar fines de semana con intenciones de fomentar la actividad turística.

Anoche, se anticipaba que mañana el presidente Mauricio Macri dará marcha atrás en su decisión, ante el aluvión de re­acciones adversas.

Mientras tanto, sirve recordar que el 24 de Marzo fue por primera vez feriado cuando se cumplieron 30 años del asalto a la historia de una de las más feroces dictaduras que ofendieran a la humanidad. Cuando se decidió inamovible, fue en respuesta a los cuestionamientos que señalaban el riesgo de convertirlo en un día festivo.

La recordación ha sido el cauce por el que han marchado multitudes en las calles del país. Se propuso ahora que la reflexión sea puertas adentro de las aulas ese día, como si no pudiera suceder antes. Es posible que otra intención silenciosa haya sido apuntar a que la marcha no se convierta en un río de confluencia opositora.

Pero cosas muy importantes están en juego cada vez que la fecha regresa.

Lo que la dictadura montó en esta tierra, su plan sistemático de eliminación de opositores, fue una tiniebla organizada, un período de sangre y atropellos que no sólo es el más tremendo de los que vivimos en los dos siglos de existencia –tantas veces atravesada por violencia fratricida–, sino que es una hoja de espanto para el mundo.

Juicios como el de La Perla, concluido en agosto pasado, han demostrado que muchos de los crímenes siguen cometiéndose mientras no aparezcan ni los niños robados ni los desaparecidos.

No hay nada más necesario y urgente que apuntalar en la sociedad la conciencia de que ya no será permitido un aplastamiento de la condición humana y ciudadana tan descomunal. Es el deber que los argentinos del presente tenemos con los argentinos del porvenir.