Temas del día:

El efecto mariposa y las ilusiones

Ante la reacción en cadena en países árabes, volvió a hablarse del efecto mariposa, denominación que surgió con el científico Edward Lorenz. Arnaldo Pérez Wat.

05 de noviembre de 2012 a las 12:01 a. m.
Arnaldo Pérez Wat (Periodista)
El efecto mariposa y las ilusiones

Así como en nuestras peatonales hay vendedores sin autorización e inspectores, así hay también en Túnez.

Hace poco, allí se presentó uno de estos funcionarios y el humilde vendedor le rogó que no le incautara la mercadería. El fiscalizador dudó –vaya a saber qué habría pensado–, pero al fin aplicó la ley y le hizo llevar todo.

El desafortunado, al verse arruinado, se inmoló quemándose en público. El pueblo reaccionó en masa y ocasionó la caída del gobierno, cosa que ya se veía venir.

Entonces, en Libia, pensaron que podían hacer lo mismo y cayó Kadhafi. Egipto también se contagió y cayó su autoridad máxima. En Siria están pensando: ¿y nosotros?

Ante esta reacción en cadena, volvió a hablarse del “efecto mariposa”, denominación que surgió con el científico estadounidense Edward Lorenz (1917-2008) y que, dentro de su teoría del caos, ejemplifica mediante el legendario pensamiento chino que dice: “El aleteo de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo”.

A distancia. Es común hablar o fantasear sobre el túnel del tiempo. Podríamos, por ejemplo, tomar una excursión a la ciudad de París durante la Revolución Francesa.

En la agencia de turismo, nos advertirán que “se mira y no se toca”, pues si le ayudamos a Marat a escapar de la guillotina, después, cuando retornamos, nuestra casa y quizá nuestra ciudad ya no existan.

Ray Bradbury lo llevó al cine en 2005 en El fin de la eternidad : dos cazadores viajan hasta la Prehistoria y sin darse cuenta matan una mariposa (prehistórica). Cuando vuelven, se dan cuenta de que el mundo es totalmente diferente.

Por tal razón, en Historia no se admiten juicios de este tipo. Si San Martín no se hubiese retirado en Guayaquil, Hugo Chávez no estaría hablando ahora de la revolución bolivariana.

Por lo común, no falta en la escuela primaria quien opine en el curso que, si los atacantes hubiesen triunfado en las invasiones inglesas y nos hubiesen colonizado, estaríamos (sic) ahora entre los países más progresistas del mundo. Esto sí que resulta cómico. Ese alumno no sería hoy el mismo alumno; sin embargo, dice “estaríamos”.

En fin, la posibilidad de que este lápiz haya sido producido por una serie de causas que se nos ocurren mencionar una por una, y que ellas hayan tenido lugar desde hace un siglo, es muy remota. Digamos: más de uno sobre un trillón elevado a la trillonésima potencia.

Otras vidas. No obstante, la posibilidad del efecto mariposa cumple, en sus variaciones, una doble función en la vida.

Puede ser, por una parte, frustradora, como en aquel que se lamenta: “¡Ah! si hubiese aceptado tal cargo en el sindicato, ahora no tendría que estar en el yugo”.

Por otra parte, existe una función consoladora; verbigracia, el sujeto dice: “Mi maestra de piano advertía que yo tenía muchas condiciones, pero mi viejo quiso que me hiciera cargo de la compañía; a lo mejor me esperaba el Colón”.

A otro le aguardarían los Juegos Olímpicos; a otro, un ministerio.

Y como desde el más pobre hasta el más rico tienen el derecho de entrar en el mundo de las ilusiones y como el hombre es el único animal que posee imaginación, siempre puede alegrar su existencia porque, después de todo, según el científico, aquella posibilidad pudo darse.