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Libertad de prensa desde 1810

La condena de la Sociedad Interamericana de Prensa SIP a los ataques del Gobierno a los medios de difusión debe ser valorada con atención.

11 de noviembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Libertad de prensa desde 1810

La asamblea general de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) –que deliberó en Mérida, México– alertó sobre las amenazas y avances gubernamentales contra los medios de comunicación independientes en algunos países de América latina, entre ellos la Argentina, Venezuela, Ecuador, Bolivia y México. Sobre nuestro país, el presidente de la SIP dijo en su discurso inaugural que todos los días un nuevo episodio de confrontación entre el Gobierno y las empresas periodísticas ilustra la gravedad de la situación planteada, y cada noticia, cada dato, cada opinión que el Gobierno considera adversos son respondidos con el lenguaje de la intolerancia y la descalificación. Además, la SIP mencionó hechos que atentan contra aquel derecho universal, como la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual sancionada el año pasado y que fue impugnada por inconstitucional ante la Justicia, el impedimento oficial a Fibertel para operar en servicio de Internet, el intento de apoderarse de la empresa Papel Prensa SA y las denuncias con pedidos de detención de directivos de algunos de los principales diarios del país.El caso de México es distinto, ya que allí no hay una campaña del gobierno contra la prensa independiente, sino agresiones cada vez más frecuentes de parte de bandas de narcotraficantes contra los medios y periodistas, 11 de los cuales fueron asesinados este año. Poco antes del inicio de la asamblea de la SIP fue muerto a tiros un periodista en la ciudad de Matamoros, hecho que conmovió profundamente a los asambleístas reunidos en Mérida y los decidió a elaborar un documento final mucho más fuerte que el que se había proyectado en un principio. Lo cierto es que la prensa libre está siendo atacada desde todas las estructuras, desde arriba, por parte del Estado, y desde abajo, por la criminalidad organizada, en una siniestra conjunción antirrepublicana, antiliberal y antidemocrática, que no puede ser silenciada, justificada o admitida. Cuesta creer que después de más de un cuarto de siglo de transición a la democracia, en Latinoamérica se produzca una involución semejante, sobre todo cuando se trata de la prepotencia del Estado, que con esas medidas se perfila o anticipa como un Estado plebiscitario, autoritario, reeleccionista y dictatorial, que tiene en el régimen venezolano de Hugo Chávez a un paradigma que, desafortunadamente, está siendo imitado de manera parcial en la Argentina y otros países de la región. No así en todos, como Brasil, Chile o Uruguay, que se presentan como un ejemplo. Las libertades de prensa y expresión son conquistas irrenunciables de la democracia y del sistema republicano. Y no sólo por estar inscriptas en la Constitución de la Argentina, sino también por formar parte de la historia, la tradición y la cultura nacionales, desde 1810 en adelante.