Economía. La derrota de la inflación exige equilibrio social

Los índices de suba de precios en los últimos 10 meses revelan los problemas estructurales que enfrenta Argentina para resolver una cuestión clave para su ordenamiento y crecimiento.

16 de abril de 2026 a las 12:02 a. m.
La derrota de la inflación exige equilibrio social
Javier Milei, confirmó el rumbo económico, pese a los datos de la inflación.

La inflación de marzo fue un duro golpe para el Gobierno nacional, según coincidieron el presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo.

Los precios subieron en promedio 3,4%, con un acumulado de 9,4% en el primer trimestre, que casi iguala la proyección del Presupuesto 2026, el cual prevé una suba interanual del 10,1%.

En los últimos 12 meses, el aumento alcanza a 32,6%, lo que triplica la perspectiva trazada por el equipo económico para este año.

Los costos en educación y en transporte empujaron hacia arriba el indicador en marzo.

Si bien en la inflación del mes pasado impactaron factores estacionales, el dato refleja cuestiones más profundas de la actividad en Argentina, que ya fueron resueltas en países vecinos.

En Latinoamérica, pese a la distinta dependencia de cada país respecto del petróleo y del gas, la inflación se mantuvo por debajo del 1%.

En Argentina, en cada decisión económica pesan la “cultura inflacionaria” forjada durante décadas, los costos de logística y los laborales, además de la tendencia a la dolarización de los ahorros de familias y empresas.

La gestión de Milei ha intentado resolver estos inconvenientes, aunque los objetivos se vieron trastrocados por la escasa habilidad política para la sanción de leyes clave en el Congreso, la resistencia sindical y la oposición férrea del kirchnerismo.

Esta agrupación demostró que prefiere acumular ganancia política a costa de retrasar cambios significativos en la economía, que se aplican hace décadas en países capitalistas

La crítica valedera que se aplica al modelo que sostienen Milei y su equipo es que las medidas fiscales y monetarias no fueron acompañadas por incentivos a la producción y a la reconversión industrial.

El Gobierno cuenta con esas herramientas para alentar la producción, con incorporación de mano de obra y de bienes de capital, que permitan ganar en productividad.

La “motosierra” aplicada a rajatabla en la reducción del gasto público eludió, por caso, la compatibilización de programas nacionales, provinciales y municipales en diversos órdenes.

Los ejemplos sobran; por caso, en los planes de salud, de educación y de capacitación laboral. Cada jurisdicción destina millones de pesos para mejorar esas actividades sin interrelacionar las acciones de los diferentes niveles estatales.

Milei ratificó que no variará su plan económico, que apunta a lograr una inflación por debajo del 1% para el segundo semestre.

Sin embargo, la carencia de fondos para atender las necesidades de las personas mayores a través del Pami, de los discapacitados y de las universidades nacionales, así como la reconversión empresarial, pueden generar una crisis social de resultados impredecibles.

La construcción de bases sólidas para la erradicación de la inflación no puede alentar un desorden que supondría un grave retroceso en el objetivo de lograr un desarrollo sustentable para Argentina.