Ciudad de Córdoba. Demoras que no debieran justificarse

El histórico Mercado Alberdi de la ciudad de Córdoba está detenido por problemas contractuales, lo que refleja un mal común en obras públicas: la falta de control y de responsabilidad política.

29 de junio de 2026 a las 12:02 a. m.
Demoras que no debieran justificarse
Esta paralizada la obra del Mercado de Alberdi en el viejo Registro Civil de avenida Colón.

Administrar lo que es de todos y de nadie a la vez tiene costos. Y sería ideal que los dirigentes políticos que aspiran a cargos ejecutivos de cualquier nivel del Estado fueran conscientes de esa deuda implícita con la ciudadanía a la que gobiernan.

Pero fuera del plano ideal, en la realidad histórica de nuestra sociedad, rara vez los funcionarios deben responder por lo que no pudieron prevenir, lo que malgastaron o lo que hicieron decididamente mal. Y es que, en el país de los controles laxos, casi todo se barre bajo la alfombra.

Como botón de muestra, vale el caso del Mercado Alberdi, en la ciudad de Córdoba, un proyecto grandilocuente, costoso y frustrado, que está en pausa desde hace un año y puede presumirse que lo estará por mucho tiempo más.

La empresa adjudicataria de la obra es la misma de la atrasadísima bulevarización de avenida San Juan, atraso que los interesados atribuyen a la falta de pago de los correspondientes certificados de obra. Pero el relato varía según quien lo cuente, por cierto. Como sea, la historia del viejo Mercado Alberdi es de una palmaria elocuencia.

Enclavado en el corazón del barrio Alberdi, el centenario edificio que dejó de operar como mercado en 1978 y como Registro Civil en 2021 sigue hoy vallado tras el anuncio, en 2024, del proyecto para que funcione como un moderno mercado barrial y de la adjudicación de la obra, que recién dio inicio en junio de 2025, cuando ya se habían consumido seis meses del plazo de ejecución, estimado en 365 días.

Lo curioso es que la parálisis de la obra duró un año, hasta que la Municipalidad se decidió a anunciar la cancelación del contrato de más de $ 2.400 millones (valor ya desactualizado), a efectos de elaborar un proyecto aún más ambicioso y que estaría en su faz embrionaria.

No son pocas las preguntas pendientes de respuesta en este caso demasiado parecido a otros muchos. Por ejemplo: ¿alguien fiscaliza los avances de obra una vez que esta se adjudica? ¿Alguien se toma el trabajo de verificar los antecedentes de quienes se presentan a una licitación a efectos de constatar si están a la altura de lo requerido? Aun más: nadie responde por los pagos efectuados a obras que no avanzan o se realizan mal. Son demasiadas irregularidades y son las mismas irregularidades de siempre.

El nuevo proyecto para el Mercado insumirá tiempo, trabajo y recursos que se sumarán a lo ya gastado, mientras el histórico edificio sigue vallado como una muestra de lo que puede hacerse mal. También es extraño que a nadie se le haya ocurrido que era mucho más conveniente terminar lo ya iniciado y dejar para tiempos venideros eventuales ampliaciones o modificaciones. Pero, ya se dijo, administrar lo que es de todos rara vez tiene costo.