Faltante de leche en dispensarios. Una demanda social que urge ser atendida
El reclamo de vecinos de la ciudad de Córdoba por el corte del suministro de leche en polvo en dispensarios es una nueva señal de alerta sobre la situación social en la Argentina.
La dependencia de la ayuda estatal que mantienen miles de familias en la Argentina es un dato concreto respecto de las desigualdades sociales que persisten en el país. Desigualdades que no desaparecieron en las épocas del supuesto Estado presente, y tampoco cuando el ajuste se aplicó sobre la multiplicidad de planes asistenciales, en el marco de promesas de revisar los descontroles y depurar padrones.
Valga como ejemplo lo que ocurre en la ciudad de Córdoba con la distribución de leche en dispensarios, escuelas y salas cuna. Se multiplican las protestas de vecinos que denuncian el corte de esa provisión para el desayuno y la merienda de niños y niñas.
Es complicado entender la falta de solución al problema, ya que, según alegan las madres de los chicos, los reclamos comenzaron en marzo. Incluso, hay denuncias que datan de diciembre sobre irregularidades en la entrega de leche en polvo para beneficiarios de planes sociales.
En el escenario de una estrategia de la política doméstica cada vez que detona una falla en la gestión, fuentes de la Municipalidad de Córdoba argumentan que es el Gobierno provincial el encargado de proveer la leche en los centros de salud. Pero desde el Centro Cívico replican que ningún niño se quedará sin ese refuerzo vital.
En ese orden, la administración de Martín Llaryora enfatiza que niños y niñas reciben el alimento cuando desayunan o meriendan en el marco del Paicor. Es cierto que ese compromiso está garantizado, aunque no sería similar en lo que se refiere a la distribución en dispensarios municipales.
En este aspecto, y a la luz de las protestas, habrá que hacer foco en una diligencia al parecer demorada. Se trata de la depuración de los padrones, de modo que los inscriptos en los planes de ayuda cumplan con ciertos requisitos; por ejemplo, no ser beneficiario de otros planes alimentarios oficiales o no poder justificar un grado de vulnerabilidad social.
Y cabe el interrogante: salvo excepciones que nunca faltan, ¿es posible que una persona que pide leche para alimentar a sus hijos viva en otro estado que no sea de vulnerabilidad? Son los códigos y peregrinajes de la miseria. Y esta realidad persiste aun cuando las estadísticas oficiales dan cuenta de una leve merma en los índices de pobreza e indigencia en el país.
La crisis social excede los límites de Córdoba y no sólo por la falta de acceso a leche en polvo. Pero tanto la administración provincial como las municipales deben encontrar una salida a un problema que se visibiliza mediante manifestaciones en distintos barrios de la Capital y en ciudades, pueblos y comunas el interior. Es saludable escuchar que la entrega del alimento a las familias pobres está garantizada, aunque la realidad en las calles parece indicar otra cosa.

