La distribución de ingresos, cuenta pendiente
Contra todas las críticas que se puedan ensayar, es evidente que somos protagonistas de una epopeya en materia de expansión económica. Salvador Treber.
Un trabajo especial sobre la probable evolución relativa de las economías de los países miembros del Fondo Monetario Internacional (FMI), realizado por su departamento de investigaciones, incluye una proyección que se extiende a 2016. Una de las revelaciones es que el producto interno bruto (PIB) de China superará al de Estados Unidos. Es obvio que tal revelación absorbió en muy alta medida la atención de los analistas, pero no fue esa la única sorpresa. Una de ellas señala que la Argentina, al final de ese lapso, "saltaría" del rango 28º al 21º, lo cual es el más significativo avance entre todos los países evaluados.A los efectos de homogeneizar los poderes adquisitivos, se usó la metodología conocida como P.P.A., con la cual se comparan los importes que deben pagarse en cada uno de los países por la misma canasta de productos, con lo que se eliminan los efectos distorsivos de las paridades cambiarias, pues no obedecen a ese aspecto sino a objetivos locales de política económica.De esa forma, nuestro país está incluido en 2010 con un PIB de 642,4 miles de millones de dólares, lo que supone una renta por habitante de 16.024 dólares. Ocho años atrás, a fines de 2002, el PIB apenas llegaba a 358,9 miles de millones de dólares por lo que en ese lapso logró crecer un 78,9 por ciento, mientras su correlativa expresión "per cápita", que era de sólo 9.520 dólares, hizo lo propio en un 68,3 por ciento.Tal ritmo de expansión colocó a la Argentina, según esa fuente, en un óptimo tercer lugar entre los que más han crecido en el mundo, sólo superada por China e India.El FMI nunca se mostró dispuesto a elogiarnos y, menos, a operar como "amigo"; todo lo contrario. No obstante, al realizar su estimación hasta 2016, considera que seguiremos en ascenso a un similar ritmo, para llegar en 2016 a un PIB de 910,3 miles de millones de dólares, lo cual implicaría un promedio individual de 21.680 dólares.Este extraordinario nuevo "salto", que completaría nada menos que un 127,7 por ciento en el transcurso de 14 años, implica una media anual del 9,12 por ciento, sin antecedentes en toda nuestra historia y tampoco en América. Por esa razón, contra todas las críticas que se puedan ensayar –obviamente, sin aportar pruebas ni datos respaldatorios–, es evidente que somos protagonistas de una epopeya en materia de expansión económica. Cómo se distribuye. Lo referido precedentemente sería incompleto si no se procurara determinar, además, cómo se operó hasta ahora la asignación de ese mayor ingreso y quiénes fueron los principales receptores o beneficiarios. Los datos disponibles corresponden a 2001 y 2010, años que resultan idóneos para responder a la mencionada inquietud.El máximo escalón, ubicado en la cima de la pirámide distributiva, estaba al inicio de dicho período integrado por el 5,5 por ciento de la población (560 mil grupos familiares) y para 2010 ya eran 712 mil (+ 27,1 por ciento), por ascenso de 151 mil familias que hasta el momento integraban los tramos inmediatos inferiores.Su ingreso global llegó así a receptar 188.700 millones de dólares (29,4 por ciento del PIB). Expresado en promedio de renta por cada uno de los integrantes, arroja uno personal de 67.249 dólares.En el caso de franja que le sigue en orden descendente, se trata de la denominada "clase media alta", que de un 14,5 por ciento pasó al 16,9 por ciento de los grupos familiares. En consecuencia, sus componentes, en el lapso analizado, se elevaron de 1.500 a 1.716 miles de grupos familiares (+ 14,4 por ciento), los cuales lograron llegar a captar en conjunto 165.100 millones de dólares, que equivalen al 25,7 por ciento del PIB y a 24.370 dólares por persona.Entre ambas, que son casi el 24 por ciento de las familias, concentraron el 55,1 por ciento del producto total estimado para 2010.El estrato central de la pirámide distributiva lo ocupa la "clase media propiamente dicha" o "típica", que en 2001 implicaba al 24,9 por ciento y que en 2010 llegó a abarcar el 30 por ciento de los grupos familiares; es decir, aproximadamente 3.400.000 familias que, en conjunto, recibieron en 2010 alrededor de 166.575 millones de dólares; 25,9 por ciento del PIB y 13.885 dólares por habitante.A continuación se encuentra el grupo identificado como "clase media baja" –la más numerosa, pues agrupa al 32 por ciento de los grupos familiares (3.630.000)– que habían percibido en 2010 102.190 millones de dólares (16 por ciento), lo que arroja una media individual de 7.965 dólares.En la base de la pirámide está el quinto constituido por los titulares de menores ingresos, cuya participación descendió de manera notable, del 22,3 por ciento a sólo 14 por ciento (1.700.000 grupos familiares). En 2010 percibieron en conjunto 19.500 millones de dólares, lo que equivale al tres por ciento del PIB y 3.450 dólares por cada receptor. Conclusiones. Es evidente que en el período plurianual que va desde 2001 hasta 2010 inclusive se registró, en general, un notorio incremento del ingreso familiar y personal, lo cual no ha sido óbice para que persistan grandes diferencias entre ellos. Para aportar una idea cabal sobre el particular, puede mencionarse que el promedio de lo receptado en el nivel "top" o ABC1 ya es 19,5 veces superior al ingreso medio de los que permanecen en la base de la pirámide.Incluso si se coteja aquél con el segundo escalón –es decir el que incluye a la "clase media alta"–, se advierte que es equivalente a sólo el 36,2 por ciento de lo que reciben los de la cima; pero en cada escalón se acentúa una marcada reducción.Ello se reitera al comparar incluso los tramos cuarto y quinto, pues aquél es todavía 2,3 veces mayor que el de la base. En consecuencia, el proceso de crecimiento no ha sido acompañado por un cambio sustancial en la redistribución, para lo cual se requiere una profunda reforma tributaria que se está haciendo esperar demasiado.Lo único logrado es recuperar niveles perdidos por la crisis de 1998 a 2002.*Profesor de posgrado en FCE de la UNC

