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Difundir una cultura respetuosa de la vida

Los enfermos, como aquellos con una discapacidad, tienen una dignidad inalienable y una misión en la vida.

07 de febrero de 2017 a las 12:31 a. m.
Federico Palacios*
Difundir una cultura respetuosa de la vida

El próximo sábado 11 de febrero, la Iglesia Católica celebrará en todo el mundo, especialmente en Lourdes (Francia), la 25ª Jornada Mundial del Enfermo. El tema será el asombro ante las obras que Dios realiza: “El Poderoso ha hecho obras grandes por mí…” (Evangelio de Lucas 1,49). Esta jornada, instituida por San Juan Pablo II en 1992 y celebrada por primera vez precisamente en Lourdes el 11 de febrero de 1993, constituye una ocasión para prestar especial atención a la situación de los enfermos y de todos los que sufren en general. Al mismo tiempo, es una llamada dirigida a los que se entregan en su favor, comenzando por sus familiares, los agentes sanitarios y voluntarios, para que den gracias por la vocación que el Señor les ha dado de acompañar a los hermanos enfermos.

En la sociedad del “descartable”, esta celebración renueva en la Iglesia la fuerza espiritual para realizar de la mejor manera posible esa parte esencial de su misión que incluye el servicio a los últimos, a los enfermos, a los que sufren, a los excluidos y marginados.

Lourdes tiene un significado especial: precisamente el 11 de febrero de 1858 la Virgen María se aparecía a la niña Bernardita Soubirous en la gruta de Massabielle. María se llama a sí misma la “inmaculada concepción”, para subrayar que todo en ella es don del amor de Dios, que la ha elegido. Las sanaciones que el Señor concede a los peregrinos por intercesión de su madre son un signo de su voluntad de salvación.

En el mensaje preparado por el papa Francisco con ocasión de esta jornada, expresa: “Los enfermos, como las personas que tienen una discapacidad incluso muy grave, tienen una dignidad inalienable y una misión en la vida y nunca se convierten en simples objetos, aunque a veces puedan parecer meramente pasivos, pero en realidad nunca es así”.

En sintonía filial con el Santo Padre, en la Jornada Mundial del Enfermo podemos encontrar una nueva motivación para colaborar en la difusión de una cultura respetuosa de la vida, la salud y el medio ambiente; un nuevo impulso para luchar en favor del respeto de la integridad y dignidad de las personas, incluso a través de un enfoque correcto de las cuestiones de bioética, la protección de los más débiles y el cuidado del medio ambiente.

* Sacerdote católico. Miembro del Comipaz