Día de la Pediatría (la historia que advierte)
La Medicina transcurrió con la historia, actualizando sus conceptos y prácticas.
La Medicina transcurrió con la historia, actualizando sus conceptos y prácticas. Como toda creación humana tuvo aciertos y fracasos, sostenidos por las certezas predominantes en cada época.
Los antiguos médicos desarrollaban un empirismo práctico mezclado con creencias mágico-religiosas, llegando a conformar prescripciones perdurables por siglos.
En la edad moderna surgieron razonamientos lógicos, originando una combinación entre ciencia primitiva y misticismo. Sólo a mediados del siglo 19, la Medicina incorporó razonamientos fisiológicos para fundamentar decisiones terapéuticas.
En ese camino irregular, hubo grandes progresos y notables traspiés. Sólo el tiempo, con implacable equilibrio, sostuvo prácticas acordes y que mejoraron la calidad de vida, mientras que las ideas y procedimientos erróneos quedaron de lado.
Los niños no eran considerados como lo son hoy. Sus problemas se interpretaban como si fuesen adultos en miniatura. Hasta finales del siglo 19, su crecimiento, maduración y las enfermedades específicas no demandaban especial atención, excepto que se relacionaran con su capacidad para trabajar.
Los propios padres planteaban criar varones fuertes para las tareas de campo y mujeres con vientres fértiles para ser bien casadas. Hace apenas un siglo se comenzó a vincular el crecimiento infantil con la salud, modificando así los antiguos paradigmas.
Los niños comenzaban a ser considerados material sensible, merecedores de enfoque particular. Debían estar sanos sin otro objetivo que crecer, desarrollarse e incluso, ser felices.
En este transcurso, los conceptos y prácticas en el cuidado de los niños cambiaron, adaptándose a la actual mirada preventiva, ambiental y social. Hoy vivimos los cambios producidos en los últimos 50 años sobre temas que parecían inmodificables. Se abandonó la aspirina como medicamento para la fiebre. Usada durante décadas, hoy demuestra riesgo de ocasionar severas complicaciones.
Cambiaron las indicaciones de la protección térmica en bebés al demostrarse asociación entre abrigo excesivo y muerte súbita. Se cambió el uso de prendas y cobertores sofocantes en lactantes, permitiendo mayor movilidad y confort.
Se modificó la posición “boca abajo” para dormir, impuesta hasta la década de 1990. Hoy se aconseja acostarlos “boca arriba” o de costado, también por el riesgo de muerte súbita.
Se redujo la indicación de vitaminas con falsos objetivos como “mejorar el peso corporal, el apetito o las defensas”. El uso actual se limita a corregir carencias específicas en un pequeño número de chicos.
A mediados de la década de 1950, la Medicina menospreciaba la lactancia materna, proponiendo sucedáneos que confundieron y frustraron a varias generaciones. Hoy se ha recuperado la indiscutible indicación de la alimentación al pecho.
Hasta la década de 1980, se acostumbraba incluir precozmente en la dieta infantil cítricos, harinas, huevos y suplementos artificiales. La Pediatría actual reconoce los tiempos de administración acordes con cada edad, evitando así trastornos digestivos y alérgicos.
Basados en tales ejemplos de cambios, ocurridos en breve tiempo: ¿puede la Pediatría anticiparse con algunas prácticas accesibles para prevenir las enfermedades de los próximos 50 años? Es prudente plantearlo como interrogantes: ¿podemos evitar la sobreindicación de medicamentos para no reducir su eficacia y eludir efectos indeseables? ¿Podemos enfatizar sobre el uso adecuado de bloqueadores y anteojos de sol para evitar enfermedades dérmicas y oculares a largo plazo? ¿Conocemos el efecto y advertimos sobre los tóxicos ambientales que enferman a grandes poblaciones? ¿Asociamos el consumo de comida chatarra con la epidemia de malnutrición y actuamos en consecuencia? ¿Somos observadores atentos de disfunciones familiares que pueden originar violencia, maltrato o trastornos psiquiátricos? ¿Sostenemos una mirada diversa e inclusiva en nuestro acompañamiento a los nuevos modelos de familias?
Preguntas que intentan sostener una especialidad que, aunque parece sólo enfocada en los niños, abraza familias, su entorno, su circunstancia y su historia.
*Médico.

