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Deudas impagas con candidatos en el aire

La lógica indica que el kirchnerismo debía afrontar un costo por desmenuzar al Frente Renovador, pero, en estas cuestiones de poder, para la Presidenta no hay costo que valga.

14 de junio de 2015 a las 12:01 a. m.
Deudas impagas con candidatos en el aire

La Presidenta está enojada. El próximo sábado vence el plazo para conformar las listas de candidatos y Cristina Fernández no sólo debe ocupar más de su tiempo en ese trabajo que no delega, sino que encuentra situaciones que la irritan. Una fuente confiable con despacho en la Casa Rosada deslizó que entre los problemas a resolver, están las recompensas que piden los intendentes de la provincia de Buenos Aires que abandonaron a Sergio Massa y volvieron al Frente para la Victoria. No se trata, esta vez, de dinero. La mayoría de esos dirigentes pidió para su gente candidaturas legislativas, y cuando negociaron sus pases, desde el oficialismo les aseguraron que las tendrían.Ahora, Cristina, con la ­lapicera en la mano, da absoluta prioridad a La Cámpora en la distribución de cargos y las listas no alcanzan para todos los demás. Se le adjudica a Cristina haber dicho que "quienes se fueron con el traidor de Tigre (por Massa) y ahora volvieron como corderitos deberían estar agradecidos en lugar de pedir candidaturas".El secretario General de la Presidencia, Eduardo de Pedro, y el ­Legal y Técnico, Carlos Zannini, fueron los funcionarios que "pusieron la cara" para debilitar a Massa y recuperar a los que se habían ido, pero ahora sólo les darán las gracias. Los nombres Los dirigentes de ida y vuelta, como se los llama en los ámbitos políticos, no se enterarán del bochazo presidencial hasta el domingo que viene, cuando las listas estén cerradas y ya nada puedan hacer. Tampoco tienen opciones, porque, aunque se disgusten, ya no podrán volver a alejarse antes de las elecciones. La lógica indica que el ­kirchnerismo debía afrontar un costo por desmenuzar al Frente Renovador, pero en ­estas cuestiones de poder, para la Presidenta no hay costo que valga.En una semana, entonces, se conocerá de manera oficial si Cristina va a ser candidata a diputada nacional por la provincia de Buenos Aires o al Parlasur, que sigue siendo una de las posibilidades.También sabremos si Má­ximo Kirchner agregará su nombre a la boleta acompañando como candidato a vicepresidente a Daniel Scioli. Que ambas cosas ocurran, dependerá de otra negociación que está fuera del oficialismo y que también tiene siete días para definirse.Aunque no hubo acuerdo entre el PRO y el Frente Renovador para conformar una alianza de fuerzas políticas –y Sergio Massa anunció que será candidato presidencial–, no está dicha la última palabra.Emisarios de Massa y Macri siguen en contacto para intentar que en la provincia de Buenos Aires los candi­datos legislativos del massismo se integren a la lista que llevará a Macri como candidato a presidente. Eso implica, necesariamente, que Massa deba resignar su postulación, lo que hace más difícil el entendimiento.Pero si esa negociación alcanza su objetivo, el cuadro electoral será diferente al actual. Aumentarán las chances de Macri, y el oficialismo deberá apostar fuerte en territorio bonaerense para hacer una buena diferencia y así compensar las casi seguras derrotas en otros grandes distritos, como Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Mendoza.En ese caso, no son pocos los kirchneristas con alguna jerarquía dentro de esa estructura que querrían ver el nombre de Cristina Fernández y el de Máximo en las boletas. Votos esquivos En el macrismo, sigue primando el optimismo, aunque surgieron algunas dudas. Este domingo, el PRO juega su chance en Santa Fe y, de cierta seguridad de triunfo, se ha pasado a la cautela en los úl­timos días. No es lo mismo, por cierto, una elección provincial que una presidencial, pero Macri podrá evaluar mañana si esa provincia le otorgará en agosto la diferencia que ­espera. Otro tanto ocurre con Córdoba, donde la alianza del PRO con la UCR y Luis Juez no remonta en las encuestas, y la elección provincial es el 5 de julio. Esos sondeos abren, in­cluso, la posibilidad de que ocupe el tercer lugar detrás del peronismo delasotista y del kirchnerismo. Es temprano para decir que en la presidencial Macri tendrá la misma per­formance que la alianza que lo representa en esta provincia, pero la luz de alerta está encendida.Los cálculos electorales incorporaron ya un nuevo razonamiento planteado por la Presidenta. Aunque pocos le creyeron, ella afirmó que en el país hay menos de un cinco por ciento de pobres.Desde el relato oficialista y con acento irónico, se dice que quienes dejaron de ser pobres votarán al kirchnerismo que los sacó de la pobreza, y así este ganaría por paliza. Hay quienes lo creen.