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Del país de las maravillas al laberinto del Boletín Oficial

Los candidatos electos deben oír al más sabio: el pueblo; volver a las fuentes y escuchar los problemas y las soluciones que se proponen desde el llano.

31 de agosto de 2013 a las 01:39 p. m.
Susana Pares*
Del país de las maravillas al laberinto del Boletín Oficial

Alicia en el País de las Maravillas es una obra extraordinaria. Lo que no pudo imaginar Lewis Carroll es que su ingenio y talento se verían superados por la existencia de un país donde ocurren cosas que exceden la fantasía de la novela. Las catástrofes, como la de Rosario, prueban que todo es improvisación y desidia. Se ahonda la crisis energética y aparecen los daños "colaterales". Y las autoridades nacionales, con un desparpajo impiadoso, procuran convencernos de que la culpa la tienen los medios o que todo es "sensación".Mirando alrededor, uno puede ver a la Reina de Corazones, dominante y egocéntrica, y en su entorno al Lacayo Pez y al Lacayo Rana, al huidizo Conejo Blanco escapando por el largo túnel, al Sombrerero y a la Paloma Terca. ¿Puede encontrarse semejanza con algunos personajes de la política K?Hoy la ciudadanía espera que los dirigentes ocupen su lugar, solucionen, conduzcan en un marco serio y responsable. Y esto también va para los aspirantes a ocupar cargos en el Congreso de la Nación. Y recuerden que tenemos el derecho constitucional a la verdad. Y la verdad, al menos la jurídica, la que nos da estabilidad, la que nos da la seguridad legal que demanda el pueblo y también los inversores extranjeros, se registra –o al menos eso se cree– en el Boletín Oficial de la Nación.La digitalización de los contenidos del soporte papel nos coloca en un dilema. Porque si de pronto un pícaro informático irrumpió en la cuenta de la Presidenta, ¿qué puede ocurrir con el registro de la documentación? ¿Qué garantías tienen nuestra vida, nuestra honra y bienes, si alguien escribe por la Presidenta y no lo descubren? Y luego, como colofón extraordinario, nos dicen que el Boletín Oficial miente. La gravedad institucional del hecho pone en jaque un pilar de la república que, por si algún distraído se olvidó, es la publicidad de los actos de gobierno. Y pregunto: ¿dónde buscarlo: detrás del espejo, interrogar al Lacayo Rana, seguir al Conejo? Eso ha sido un tiro directo debajo de la línea de flotación de la república y debemos estar alertas. Pronto los cordobeses elegiremos representantes para el Congreso de la Nación y sepan los candidatos que, de resultar elegidos, el pueblo de Córdoba no se ha arrodillado nunca, con una historia respaldada en luchas y mártires; y los controlará, siguiendo su trabajo en las comisiones, sus exposiciones en la Cámara, su trabajo. Porque Cromañón, Once, Rosario, son la prueba concreta de la decadencia y todos, votantes y votados, somos responsables de cada vida, de cada daño, del dolor de tantos habitantes de este país.No obstante, reconforta encontrar foros informales de debate, personas de distintas ideologías, honestas, estudiosas, sensatas, austeras, con soluciones, con coraje cívico para expresarse y oír al otro y con profundo deseo de participación y vocación de servicio; dirigentes y militantes que quieren mostrarle a la sociedad que después de la mentira y la soberbia hay otras alternativas.Los candidatos electos deben oír al más sabio: el pueblo. Volver a la fuentes y escuchar los problemas y también las soluciones que se proponen desde el llano.Cordobeses, a nuestras cosas. Somos capaces, defensores de principios y sólidos demócratas. Estas situaciones no nos humillan, no nos derrotan, no nos silencian; al contrario, nos fortalecen. Sigamos con esfuerzo, dignidad, mucho trabajo, resistiendo con legalidad. En la historia, hemos sido siempre el lugar donde el país vital se reconoce.

*Especialista en políticas públicas