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Decimos que la paz es posible

Nuestro anhelo y nuestra lucha es por la paz del mundo, un mundo que se debate en permanentes conflictos en todos los lugares del planeta. Daniel Annone.

15 de mayo de 2012 a las 12:01 a. m.
Daniel Annone*
Decimos que la paz es posible

En una época de tan grandes conflictos, decir con el salmista "En paz me acostaré y asimismo dormiré" (Salmo 4:8) parece una utopía. Pero es posible. No lo es por desentenderse de los problemas, sino por disfrutar de una verdadera experiencia de paz interior. La paz es mucho más que la ausencia de guerra o de conflictos. La palabra "paz", "s halom" , "s halam", expresa un verdadero estado de bienestar.Nuestro anhelo y nuestra lucha es por la paz del mundo, un mundo que se debate en permanentes conflictos en todos los lugares del planeta y en todos los niveles.Sufrimos su ausencia y lo notamos en lo social, familiar, político, gremial, con conflictos graves que sólo producen infelicidad. En problemas. El hogar, que debiera ser el más dulce oasis de paz, se enfrenta a conflictos tales que las uniones matrimoniales y de parejas son, lamentablemente, de muy corta duración y a veces terminan con mucha violencia. Hay uso y abuso de bebidas, drogas y todo tipo de ansiolíticos, como medios para huir de las angustiantes realidades personales, y se han hecho poco menos que indispensables.Vemos con preocupación que muchos, desesperados por sus situaciones personales, caen en las garras de sectas que les lavan el cerebro y les hacen entrar en una peligrosa dependencia de gurúes y maestros que saben sacar provecho de sus situaciones.Ante la falta de paz social, familiar y personal, quienes integramos el Comipaz hacemos un llamado a buscar la paz y luchar por ella, por el bienestar, la felicidad, que sabemos sobradamente no los brindan el placer, el dinero, el éxito ni la fama.Cada uno, en su lugar en la comunidad, en las organizaciones sociales, en la política, en los gremios, en el sitio en que esté, debe actuar para contagiar la paz, poner la palabra sensata, armoniosa, para calmar los nervios y demostrar que la violencia sólo engendra más violencia, que el diálogo respetuoso donde escuchamos y somos escuchados es el camino verdadero para lograr la necesaria y anhelada paz. Hace más de tres mil años, el profeta Isaías dijo: "El efecto de la justicia será la paz" (Isaías 32:17). Cuando cada uno exige con egoísmo obtener lo que considera le corresponde, pero sin pensar en los demás, se rompe la paz. Justicia. Reclamar con bombas de estruendo, cierre de caminos y piquetes violentos, pisoteando los derechos de los demás, conduce de modo inexorable a inseguridad y mayor violencia. Es hora de detenerse, reflexionar y valorizar el diálogo respetuoso, para alcanzar soluciones permanentes que beneficien a todos.Quiero agregar que estoy convencido de que la paz es posible y lucho por ella. La paz es hermosa y nos hace felices. Jesús dijo: "Felices los que trabajan por la paz, serán llamados hijos de Dios" (Mateo 5:9).  Jesús murió en una cruz para dar la paz a sus seguidores. Una paz que comienza en el interior de cada uno con una conciencia limpia y una vida que honre a Dios y contagie felicidad y paz a todos.El gran secreto de la paz está en la justicia, en la justicia para todos, justicia social, familiar y personal, sin mentiras, sin engaños, sin estafas.Quien no tiene paz no puede dar paz. Quienes han encontrado la paz deben unirse para trabajar juntos por la paz.Propongámonos vivir y tener actitudes de paz. Contagiemos la paz, luchemos unidos por la paz, porque la paz es posible.

*Pastor evangélico. Miembro del Comipaz