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De sensibilidad, soluciones y simbolismos

En el caso de Yoyoca, sensibilidad y decisión han sido los motores que movilizaron la campaña humanitaria que posibilitará a esta niña de la lejana Muamba ponerse de pie.

09 de febrero de 2015 a las 12:01 a. m.
Sergio Solomonoff*
De sensibilidad, soluciones y simbolismos

Mis hijas tenían 6 y 4 años cuando llegamos a Mozambique. Al despedirme sollozando de Jeremías Macamo, los míos eran ya 34. Regresé mucho después, cuando una epidemia de cólera devastaba al país. Hoy, a toda la familia, personas adultas, se nos humedecen los ojos cuando rememoramos los momentos únicos que nos ofreció ese rincón del mundo y ese pueblo, de gran nobleza, generosidad y, sobre todo, fuerza para sobrellevar sus tantas dramáticas realidades, comunes a la entera África subsahariana, área del mundo víctima del mayor abuso y despojo que conozca la humanidad. En estos días, producto de la solidaridad y energía puesta en juego por un puñado de cordobeses, la experiencia de Yoyoca –la niña mozambicana que está recuperando la posibilidad de erguirse sobre sus pies– ha acaparado la atención de los medios, y con ello la simpatía y admiración de la opinión pública. El saldo más importante de la divulgación de esta historia es que pone en evidencia la sensibilidad que se requiere para ubicarnos frente a la compleja existencia de la persona discapacitada y que es perfectamente posible encontrar la manera de dar respuesta concreta a las numerosas dificultades que atraviesan. En agosto 2012, dirigí una nota al intendente y al Concejo Deliberante de Villa General Belgrano, localidad que se reclama "centroeuropea", solicitando que las autoridades municipales actuaran frente a la abusiva actitud de un comerciante.En su momento, el municipio autorizó a bares y restaurantes, con frente sobre la calle principal, a extender aún más el espacio de sus locales –ya ocupan las veredas, por lo que desplazarse por ellas se parece a un slalom – mediante la construcción de plataformas sobre la calzada.El propietario de un local, en la ambición de ganar espacio para una mesa más, no vaciló en construir la plataforma en medio de un paso peatonal, impidiendo el flujo protegido de los caminantes de una vereda a la de enfrente. Para colmo, tal paso incluye en ambos lados de la calle las rampas para discapacitados, que habían sido colocadas en el marco del Programa Estratégico de Accesibilidad.No falta mucho para que se cumplan tres años de mi solicitud, periódicamente reiterada, y aún no he conseguido que la municipalidad de Villa General Belgrano se decida a dejar de lado la política de tolerar los abusos de presuntos protegidos e imponer la ley, la que pretendemos igual para todos.En el caso de Yoyoca, sensibilidad y decisión han sido los motores que movilizaron la campaña humanitaria que posibilitará a esta niña de la lejana Muamba ponerse de pie. El de Villa General Belgrano demuestra cómo la soberbia de un particular puede poner de rodillas a pusilánimes funcionarios públicos. Muy simbólicas una y otra realidad.

*Exdirector de Médicos Sin Fronteras