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Daltonismo emocional

El daltonismo es un defecto genético que impide a una persona distinguir colores. Su nombre reconoce a John Dalton, científico inglés, primero en describirlo.

05 de enero de 2014 a las 02:23 p. m.
Enrique Orschanski*
Daltonismo emocional

El daltonismo es un defecto genético que impide a una persona distinguir colores. Su nombre reconoce a John Dalton, científico inglés, primero en describirlo. La luz es percibida con células receptoras en la retina: conos (para negro, blanco y grises) y bastones (para colores básicos: verde, rojo y azul). Los daltónicos carecen de bastones para uno, dos o tres colores, lo que condiciona matices de afectación.Los daltónicos no distinguen luces de tránsito, mapas con códigos de colores, el estado de algunos alimentos, se equivocan combinando indumentaria. Raramente acceden a trabajos para los que identificar colores es indispensable.El daltonismo es una dificultad para decodificar, para identificar señales. Y podría ser un extraordinario ejemplo para interpretar trastornos similares. Como el que afecta a un número creciente de niños y jóvenes, en un espectro denominado Trastorno de Asperger. Estos chicos carecen de la capacidad de registrar estados de ánimo ajenos, mostrando dificultad en la interacción social y en la comunicación. Originalmente considerados autistas, se diferencian porque no tienen retraso en el desarrollo del lenguaje y su inteligencia general está preservada.Las manifestaciones oscilan entre sutiles y severas, en un abanico amplio cuyo nombre recuerda al médico Hans Asperger, autor de la primera descripción en 1943. Aunque algunos síntomas son evidentes en la primera infancia, el trastorno surge plenamente en edades más tardías, cuando son indispensables las habilidades para el contacto social.El origen del trastorno no está completamente aclarado. Muchas teorías defienden posiciones complementarias. Un consenso lo define como la discapacidad social en la que está alterado el proceso de la información.Los chicos con Asperger no son entonces "ciegos emocionales" como suele citarse; son "daltónicos emocionales", ya que ven el lenguaje corporal del otro pero son incapaces de reconocer su intención o sentimiento. Tampoco identifican los matices de la comunicación no verbal, ni comprenden significados ambiguos, ironías o el doble sentido. Entienden las palabras, pero no los significados ocultos.Como les abruma el contacto visual lo evitan, perdiendo el ejercicio de observación. Suelen obsesionarse con ordenar y clasificar cosas, repiten movimientos estereotipados y se concentran fervorosamente en temas puntuales. Muchos parecen distraídos; otros aparentan lentitud en el procesamiento mental. Sin embargo la mayoría termina demostrando capacidades extremadamente refinadas. Tienen memoria exquisita, gran aplicación a temas que les interesan y, cuando su obsesión se vuelca a una tarea útil, son eficaces y creativos.Al no responder a patrones típicos de desarrollo, estos chicos quedan excéntricos, sin la adaptación esperable por su edad o el grado que cursen. Crecen a su ritmo, reclamando tenazmente que los entiendan, que los esperen y acompañen. Gritando, desde sus limitaciones sociales, que no los discriminen ni los traten como retardados. Detrás de sus dificultades se esconden magníficas inteligencias, aguardando el momento y lugar para mostrar su brillo. El trastorno Asperger, reconocido internacionalmente en la década de 1990, hace reflexionar sobre muchas personas "normales" que manifiestan signos similares. Obsesivos, estereotipados, monotemáticos, genios en alguna rama del conocimiento, absortos en sus limitadas percepciones, pero sin la carga de un diagnóstico estigmatizante.Tal vez nuevos escenarios sociales –inclusivos e integradores– permitan hacernos reflexionar sobre diferentes daltonismos emocionales. Podremos así levantar la mirada, reparar en el otro y reconocer las diferentes capacidades. Aprendiendo que, finalmente, todas nuestras conductas están incluidas en el espectro amplio de la diversidad humana.

*Médico pediatra