Temas del día:

En la cuenta del otario

Lo peor que se le escuchó en Diputados al jefe de Gabinete, Juan Abal Medina, fue facturarle a Córdoba haber recibido 1.770 millones por el Fondo Solidario, que se forma con retenciones a la soja, aportadas en su mayor parte por los productores de esta provincia y de Santa Fe. Julio Perotti.

08 de julio de 2012 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
En la cuenta del otario

Parece definitivo. No habrá buenas noticias para José Manuel de la Sota: la plata que reclama como deuda de la Nación por el déficit de la Caja de Jubilaciones y por obras, no llegará. Ni ahora ni, quizá, por mucho tiempo. O tal vez nunca. Un desaforado jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, se lo dijo sin titubear a diputados cordobeses de distintas extracciones que lo escuchaban durante su presentación obligatoria en la Cámara Baja.¿Qué reclama Córdoba desde hace mucho tiempo? 1.040 millones de pesos por recursos no girados a lo largo de 2011 para cubrir el rojo de las jubilaciones y pensiones. 200 millones por planes de viviendas que en su momento anunció la Nación, pero construyó la Provincia. 300 millones por obras públicas comprometidos por el Ministerio de Planificación Federal, que conduce un devaluado amigo de De la Sota, Julio De Vido. Lo peor que se escuchó en esa comparecencia de Abal Medina ante la Cámara Baja fue facturarle a Córdoba haber recibido 1.770 millones por el Fondo Federal Solidario, que se forma ni más ni menos que con las retenciones a la soja, aportadas en su mayor parte por los productores de esta provincia y de Santa Fe.Aun así, las divergencias sobre la Caja de Jubilaciones son más sensibles. El verbo "armonizar" significa, en el lenguaje de los funcionarios nacionales, adecuar lo que se les paga a los pasivos cordobeses con lo que ganan los nacionales; o sea, menos.Después de jactarse durante años de que, en su gestión, los abuelos cordobeses mejoraron sus retribuciones, parece imposible –salvo que una crisis intente llevárselo puesto– que De la Sota acceda a achicar los haberes."Nos toca a nosotros hacer el papel de malos, pero si la Provincia no se aviene, como lo hicieron otras, a adecuar su régimen con el de la Nación, va a ser imposible ponerse de acuerdo", sostuvo un funcionario nacional que siguió de cerca las negociaciones.Otros hombres del poder, menos ligados a la tecnocracia, dicen en voz baja que la verdad, a esta altura, está en otra parte: "Dónde hay un mango, viejo Gómez…", tararean.La divergencia sobre quién debe pagar las obras públicas en Córdoba se contradice respecto de la actitud del Gobierno nacional hacia Buenos Aires: mientras Scioli recibe mil millones para pagar algo de los salarios de sus empleados, lo cachetean por el otro al anunciarles a los intendentes del conurbano que la Nación no los abandonará. En Córdoba, ni una cosa ni la otra.Frente a esta astringencia de recursos provenientes del Gobierno central, De la Sota no tiene muchas chances más que tratar de vivir con lo propio: recortar hasta donde pueda los gastos y apalancarse con títulos de deuda por 50 millones de dólares, que podrá ampliar hasta 200 millones, de acuerdo a lo que lo facultó la Legislatura.Si el problema es económico y no tiene salida económica, ¿hay acaso alternativas políticas?Quienes semblantean de cerca el escenario de acuerdo/confrontación en el que oscilan kirchneristas y delasotistas, llegan a algunas conclusiones: 1. Que resulta difícil pensar que en Córdoba se replique lo que acontece con Scioli en Buenos Aires, forzado a un ajuste descomunal por su propia inoperancia, pero también por los empellones que sufre de parte del kirchnerismo y que lo colocan al borde del abismo. 2. No hay aquí un cristinismo con inserción en el poder local como para meter zancadillas. La fuerza de la Presidenta es inorgánica. "Se salvan de tener una Cámpora", sostuvo un consultor, en alusión a la organización juvenil que ha permeado en todos los estamentos del Estado nacional. 3. Por ahora, De la Sota tampoco tomó la misma actitud de Scioli de blanquear sus aspiraciones presidenciales, aunque las tiene. 4. El momento de la verdad se producirá en el último trimestre del año, cuando las circunstancias económicas determinen si las elecciones parlamentarias se realizan a poco de correr 2013 o si se establecen en octubre. 5. Entonces, el delasotismo probablemente termine de confirmar lo que, en voz baja, sus principales dirigentes vienen pergeñando: que deberán presentar una lista propia de candidatos a diputados nacionales, sin ceder el espacio al kirchnerismo, como ocurrió en los comicios pasados. No más espacios cedidos. Como ya se dijo, el primer anotado parece ser Juan Schiaretti, aunque en los últimos tiempo la grave situación por la que atraviesa la nueva Terminal de Ómnibus, una de sus obras ícono, podría desdibujarle algo de imagen. "Tenemos que recuperar ese espacio en el Congreso; los que iban en la lista de Cristina son más cristinistas que cordobeses y harían todo lo posible porque nos vaya mal", afirma un legislador que acompaña a De la Sota desde hace muchos años y que no quiere bien a los kirchneristas.Como pocas veces antes, estos comicios parlamentarios serán cruciales: si Cristina lograse un triunfo amplio, la peregrina idea de reformar la Constitución para habilitar la re-reelección estará a la vuelta de la esquina.Si el favor popular le resulta menguado o le es adverso, entonces se abrirán las puertas a una disputa por la sucesión, en la que De la Sota espera ver anotado su nombre. Mientras tanto, seguirá el tironeo sobre la plata. Jamás el kirchnerismo admitirá que el contexto externo y el interno hacen necesarios retoques en las cuentas públicas: por su connotación negativa, la palabra "ajuste" no forma parte del diccionario del relato oficial. Parece que ahora tampoco figuran allí los compromisos asumidos.Ya lo dijo Carlos Gardel: las deudas, más grandes o más chicas, van a parar a la cuenta del otario.