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¿Cuánta vida le queda a la radio?

Hace tiempo que los medios de comunicación se encuentran atravesados por profundas mutaciones tecnológicas que los ubican en una inexorable convergencia digital.

27 de agosto de 2013 a las 02:00 p. m.
Magdalena Aliaga*
¿Cuánta vida le queda a la radio?
MARIO PEREYRA. El locutor marcó la historia radial de Córdoba desde los '80 (Raimundo Viñuelas/Archivo).

No hay dudas: el siglo 20 se quedó con el esplendor de la radio. Las décadas de 1930 y 1940 fueron sus años dorados. La radio instalaba personajes: locutores, cancionistas, actrices y actores de radioteatro eran las estrellas del momento. Las familias se reunían en torno del transmisor y seguían a las orquestas, las historias y la información.

El radioteatro fue su género por excelencia. Traspasaba las fronteras sociales, y sus actores, los caminos polvorientos para llegar a lugares recónditos y encontrarse con su público. El transmisor, un aparato de grandes dimensiones, ocupaba en las casas un lugar central, de reunión, de esparcimiento, de expectativas por la información.

La radio está cumpliendo 93 años en nuestro país y en esta trayectoria ha generado profesionales destacados y cultivado audiencias masivas. En Córdoba, los últimos 20 años de radio estuvieron marcados fuertemente por referentes destacados que propusieron una manera de hacerla y cuyo modo fue tomado por muchos.

El modelo fue exitoso y funcionó desde finales de la década de 1980 y fuertemente en la década de 1990, en la suma de audiencias, pauta y posicionamiento social; pero la llegada de Internet ha sido, y es todavía, otro desafío que la radio y las empresas que la sustentan deben enfrentar, al igual que los otros medios tradicionales.

Hace tiempo que los medios de comunicación se encuentran atravesados por profundas mutaciones tecnológicas que los ubican en una inexorable convergencia digital. En este marco, deben procurar mantener su identidad e identificar diferentes modos de relacionarse con los públicos y responder a sus necesidades.

Hoy es fácil y accesible montar una radio digital. No hacen falta licencias ni permisos; tampoco requiere de demasiados costos e inclusive hay plataformas gratuitas que lo permiten. Las ciberradios pueden tener o no una estrategia y expectativas comerciales por detrás.

Ya empiezan a existir radios a la carta, con propuestas para todos los gustos. En Córdoba, existen al menos una docena de radios on line que transmiten exclusivamente por Internet, a lo que se suman las radios tradicionales, que retransmiten desde sus portales web.

¿Y ahora qué? 

No hay dudas, el modelo de la radio tradicional está llegando a su fin. La audiencia de la radio AM tradicional ha envejecido, los nativos digitales no la cuentan en sus rutinas y hábitos de consumo mediático como alternativa de información ni recreación; las audiencias adultas de las radios tradicionales se fragmentan, modifican sus formas de recepción y maneras de consumo y se acercan poco a poco a las conductas de los nativos digitales.

Hoy, las marcas, las empresas, las organizaciones e instituciones tienen sus propias radios web –o pueden tenerlas– para fidelizar y llegar a sus clientes y contar con una vía más de acceso a sus públicos.

La capacidad de captar a ese oyente con gustos e intereses específicos y la creatividad puesta al servicio de la producción de contenidos es y será el gran desafío de la radio; el camino hacia un replanteo creativo del medio implicará tanto nuevas políticas empresariales, reconversión y capacitación de los recursos humanos como modificaciones en las actuales estrategias de producción.

Podrá desaparecer el aparato radio, la radio portátil en manos de los hinchas siguiendo el partido en las canchas de fútbol, el equipo enchufado en la cocina de la casa, en los autos podrá ser reemplazada por una pequeña computadora y, en un futuro cercano, podrán desaparecer hasta las frecuencias.

Cada día más los oyentes accederán a sus radios mediante sus tabletas y teléfonos inteligentes, que ya permiten escuchar radio on line con cierta calidad. De hecho, los nuevos modelos de teléfonos inteligentes vienen sin sintonizador de radio. Mucho dependerá de las inversiones que las compañías telefónicas realicen en sus redes en beneficio de esa calidad técnica.

Pero, más allá de los formas y maneras de escuchar, mientras la radio siga siendo esa compañía cercana y amigable que permita al oyente realizar otras tareas mientras escucha, mientras siga explotando esa capacidad de generar imágenes mentales mediante voces, música y efectos, mientras siga habiendo de un lado alguien que genere ideas con sentido, que anime, que juegue con el lenguaje, que haga reír y emocionar, que brinde una reflexión y ayude a pensar; y del otro un oyente cautivado, siguiendo el juego y realizando paralelamente sus tareas, la radio seguirá viva. Y tendrá vida para rato.

*Licenciada en Comunicación Social, coordinadora de RadioCUP.