La crónica crisis del sector Salud municipal
La gestión del sector Salud municipal requiere un enorme esfuerzo, debido a la extensión territorial de la ciudad de Córdoba y a la diversidad de complejidades de los efectores que posee.
Quienes vivimos en la ciudad de Córdoba nos fuimos acostumbrando en los últimos 15 años a convivir con un alto nivel de conflictividad en el sector Salud municipal, debido a los problemas en su funcionamiento. Las insuficiencias y carencias en los recursos económicos, personal, insumos, infraestructura edilicia y tecnología estallan periódicamente en los medios de comunicación como manifestaciones de un destino en apariencia imposible de modificar.
Es llamativo que esto suceda en un campo de la política pública municipal donde existe un altísimo nivel de consenso entre los actores sociales, políticos y sectoriales sobre la orientación a seguimiento de la red de primer nivel de atención, en el marco de una estrategia de atención primaria de la salud.
Este consenso ha quedado expresado en la normativa sobre descentralización que rige en la provincia. Sin embargo, esto –que podría haber garantizado continuidad en las políticas de salud municipales de los últimos años– no alcanzó para que la ciudad mejorara los resultados en la materia.
Entonces, si la ausencia de acuerdos (habitual en otras áreas del Estado) no explica el problema, ¿qué nos permitiría hacerlo? ¿Se tratará simplemente de un problema imputable a la incompetencia de quienes han ocupado en diferentes gestiones los cargos de conducción del sector? ¿O, por el contrario, se tratará de problemas estructurales del sector Salud municipal que, más allá de capacidades y buenas intenciones, termina sumiendo a las diferentes gestiones sanitarias en la sensación de impotencia y fracaso?
La gestión del sector Salud municipal requiere un enorme esfuerzo debido a la extensión territorial del municipio, como a la diversidad de complejidades de los efectores que posee. Diversidad de complejidades que impide que el Gobierno de la ciudad concentre sus esfuerzos y recursos en aquello a lo que está obligado por ley: primer nivel de atención.
Durante 2012, el municipio destinó 622.074.985,37 pesos a su sector salud, equivalente al 18,16 por ciento del gasto total. Debe reconocerse que en los últimos 20 años los gobiernos municipales han venido incrementando, aunque de modo muy gradual, los recursos destinados a salud (1994: 13,43 por ciento; 2006: 16,32 por ciento). También debe señalarse que, en la actualidad, el 26,75 por ciento del total de trabajadores municipales pertenece al sector salud.
Comparación con Rosario. Para tener una referencia que nos permita realizar una valoración más adecuada de estas cifras, es posible comparar lo que sucede en materia sanitaria en nuestra ciudad con la ciudad de Rosario. Más allá de las diferencias territoriales y de prioridades presupuestarias (Rosario es un municipio menos extenso territorialmente y no posee el sistema de escuelas primarias que posee Córdoba), la Municipalidad de Rosario gestiona un sistema sanitario de complejidades equivalente al de nuestra ciudad, pero destina para tal fin el 28,63 por ciento de su presupuesto ($ 830.657.697 pesos en 2012) y ocupa en el sector el 36,85 por ciento del total de sus trabajadores.
El problema no sólo está vinculado con la escasez de recursos, sino también con su destino. A pesar de que la obligación municipal está centrada en el primer nivel de atención, el gobierno de la ciudad destina, según datos de 2011, el 51,22 por ciento de los recursos de salud a la mediana y alta complejidad, cifra que se mantiene casi sin variaciones desde la década de 1990 (1995: 50,58 por ciento; 2006: 49,44 por ciento).
Por el contrario, destina al primer nivel de atención el 36,75 por ciento de dichos recursos, aunque en este caso se puede visualizar un leve incremento en comparación con las últimas dos décadas (1995: 30,68 por ciento; 2006: 34,11 por ciento).
Tal vez podría afirmarse que el mayor esfuerzo presupuestario en Salud que vienen haciendo los diferentes gobiernos municipales desde mediados de la década de 1990 ha servido para mejorar, aunque todavía de manera insuficiente, los recursos destinados al primer nivel de atención.
La obligación legal que tiene la jurisdicción provincial en relación con la mediana y alta complejidad en la provincia de Córdoba no es caprichosa, sino que se asienta en las diferentes capacidades presupuestarias. Así, para tener una referencia al respecto, los dos hospitales provinciales de mayor complejidad (el Córdoba y el de Niños) representan el 11,89 por ciento del presupuesto de salud provincial; en cambio, los dos hospitales municipales de mayor complejidad (el Infantil y el de Urgencias) representan el 39,26 por ciento del presupuesto de Salud municipal.
Es evidente que, con la actual estructura presupuestaria, el municipio local no puede atender de manera eficaz ninguno de los niveles de atención del sistema y se limita a dar respuestas parciales en función de las presiones que recibe desde cada uno de ellos. Igualmente cierto es que ningún gobierno municipal podría modificar de modo radical y en el corto plazo esta estructura por sí solo.
El Gobierno provincial debe convocar a rediscutir nuestro sistema de salud. Se deben redefinir las responsabilidades por jurisdicción y complejidades, se debe acordar qué tipo de institución debe gestionar cada nivel de gobierno y, sobre todo, quién y cómo garantiza el financiamiento para cada nivel de complejidad.
Suponer que esta magnitud de problemas se resuelve, como parece creer el Gobierno provincial, con algunos centros de Atención Primaria de Salud (Caps) abiertos las 24 horas implica minimizar el problema y refuerza la lógica política de “parches”.
*Magíster en Administración Pública, integrante del Colectivo por el Derecho a la Salud y de la Mesa Permanente de Salud Mental y Derechos Humanos.

