Crese, una gravosa hipoteca
Crese –por aceptables que sean sus servicios– viene provocando una hemorragia que, más temprano que tarde, si no se la corta comprometerá recursos exorbitantes. Raúl Faure.
I nformes preliminares del veedor designado por el intendente electo de Córdoba para examinar las cuentas de la empresa municipal de recolección de residuos, Crese, indican que, técnicamente, esta se encuentra en cesación de pagos. También, que la sobredimensionada planta de personal y las erogaciones corrientes no pueden sostenerse con el canon que le abona la Municipalidad, obligada por ello a otorgar cuantiosos subsidios. Virginia Guevara, en su siempre bien documentada columna ( La Voz del Interior , 5 de octubre), afirma que por ambos conceptos se destinan alrededor de 36 millones de pesos mensuales. Estas erogaciones, más los subsidios al transporte de pasajeros, más remuneraciones y aportes del personal, se engullen el 90 por ciento del presupuesto. Cuando asumió Ramón Bautista Mestre como intendente, en diciembre de 1983, los gastos corrientes, los sueldos y el canon que entonces se abonaba a la empresa recolectora de residuos (aunque no se crea, no se subsidiaba el transporte ni con un peso) también afectaban el 90 por ciento de los ingresos.Aseo (como se denominaba la empresa controlada por el llamado "grupo Macri") cumplía, para muchos, un servicio eficiente. Pero para Mestre, quien contaba a diario las monedas para rehabilitar una Municipalidad quebrada, se había convertido en un dogal que impedía la ejecución de obras impostergables y la ampliación de otros servicios. Lo dijo sin rodeos: "Córdoba no está en condiciones de pagar una mucama de lujo".Y anuló el contrato. Responsablemente, sin que le costara un peso al Tesoro público, porque contaba con un serio y eficaz asesoramiento jurídico. Lo demás es historia sabida. El grueso de los importes que se dejaron de pagar a Aseo se destinó al trazado de la magnífica Costanera, a la habilitación de 36 escuelas, a la construcción del colosal nuevo Mercado de Abasto, a las obras para la prolongación de la Cañada, al tendido de más de un millón de metros de red domiciliaria de gas, al pago de expropiaciones para ensanchar calles y avenidas, a la ejecución de puentes y viaductos que derribaron varias murallas que mantenían incomunicados a muchos sectores de la ciudad. ¿La historia se repite? Es un tema académico. Lo cierto es que Crese –por aceptables que sean sus servicios– viene provocando una hemorragia que, más temprano que tarde, si no se la corta comprometerá recursos exorbitantes. Hay circunstancias en la vida de las sociedades en las que hay que adoptar decisiones draconianas para eliminar derroches, evitar el injustificado enriquecimiento de las corporaciones y preservar el interés general.

