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El coronel en su laberinto

No todas las rebeliones árabes son similares. El común denominador es que estallan contra regímenes despóticos y corruptos, pero en el caso de Libia. Claudio Fantini.

26 de febrero de 2011 a las 12:01 a. m.
Claudio Fantini*
El coronel en su laberinto

No todas las rebeliones árabes son similares. El común denominador es que estallan contra regímenes despóticos y corruptos, pero en el caso de Libia, lo que comenzó como revolución podría terminar en una guerra de secesión. Sucede que esta crisis tiene un componente geopolítico preponderante que está desgarrando el mapa que el colonialismo italiano unió en 1934. Si la guerra decimonónica de los Estados Unidos enfrentó al norte con el sur, el conflicto en el que está hundiéndose Libia enfrenta al este y al oeste. Eso explica que Muamar Ka- dhafi y su hijo Seif al Islam, para responder a la protesta que busca derribarlos, más que a la represión hayan recurrido a la guerra. En Benghazy y Al Baida, en lugar de gases lacrimógenos y camiones hidrantes, el régimen atacó las manifestaciones con artillería, ametralladoras, aviones bombarderos y helicópteros artillados. Explica también que el levantamiento haya comenzado en las ciudades del noreste y que el régimen se haya atrincherado en el noroeste. Tripolitania y Cirenaica. Libia está retrocediendo a su antigua división entre Tripolitania y Cirenaica. El estallido contra Kadhafi no fue espontáneo como los que derribaron a Sine Ben Alí en Túnez y a Hosni Mubarak en Egipto. Al ver que los autócratas árabes pueden ser derrocados por las multitudes, los clanes beduinos de lo que en la antigüedad fue Cirenaica llamaron a la rebelión contra la vieja dictadura que los excluye del control político y económico del país desde hace 42 años. Una dictadura que está en manos de los clanes de la región tripolitana, a la que pertenece su artífice y líder supremo. Este-oeste. Para comprender las fuerzas que están desgarrando el mapa libio, basta vislumbrar el origen del régimen de Kadhafi. Si con sólo 27 años y el grado de capitán pudo terminar adueñándose del golpe militar que tumbó al rey Idris en 1969, no sólo fue por su carisma y por el conocimiento que adquirió al estudiar derecho, sino también por su prosapia familiar: era nieto del jeque beduino que comandó en Tripolitania la lucha contra la ocupación italiana. El monarca derrocado, en cambio, representaba a los clanes del oriente libio. El abuelo de Muamar Idris al-Sanusi fue el fundador de la cofradía islámica más poderosa de Cirenaica y había liderado la lucha contra los italianos en el este del país. Con Kadhafi llegaron al poder los clanes del oeste, que excluyeron del manejo de la política y de la economía a sus rivales del este. Lo demás es el disfraz ideológico que todas las dictaduras se confeccionan a medida.Empujado por sus ínfulas de ideólogo y por la influencia del Libro Rojo de Mao Tse Tung, Muamar Kadhafi fue más allá del socialismo nacionalista y panárabe del líder egipcio Gamal Abdel Nasser. Por eso, en su Libro Verde , en el que además teoriza de manera diletante sobre el Universo y sobre el Corán, plantea una suerte de democracia directa de tipo asambleario, como la que propuso Jean-Jacques Rousseau en los tiempos del enciclopedismo. Para tapar con un sello personal la marca del iluminismo, Kadhafi deformó la palabra árabe jumhiría (república) y acuñó jamahiriya (Estado de masas). Las masas debían gobernar la Gran Jamahiriya Árabe Libia Popular y Socialista desde los comités revolucionarios. Pero así como Vladimir Lenin proclamó "todo el poder a los soviets" y finalmente se lo dio al Partido Comunista, Kadhafi concentró en sus manos el poder que había proclamado para las masas. Sólo compartió parcelas de él con los clanes beduinos del noroeste, donde está la ciudad de Sirte a la que pertenece su familia. Apuesta final. Libia logró su independencia antes de iniciarse el proceso de descolonización de África y en Medio Oriente. En las primeras décadas de su vida independiente, el eje del poder del país estuvo en el este y los 42 años restantes, en el oeste. El régimen de Kadhafi tuvo logros sociales importantes; por eso, Libia tiene los niveles de desarrollo humano más altos de la región. Lo ayudó el descubrimiento de inmensos yacimientos petrolíferos al poco tiempo de llegar al poder. No obstante, la retórica socialista y republicana fue el camuflaje de la nueva monarquía. Kadhafi postulaba al revolucionario Rousseau y se convertía en el absolutista Luis XIV, en un país cuyas ciudades importantes están en el norte, junto al Mar Mediterráneo, porque el resto es el desierto sahariano donde sostuvieron su histórico duelo bélico Erwin von Rommel y el mariscal Bernard Law Montgomery. La rebelión contra Kadhafi comenzó en las ciudades orientales de Benghazy y Al Baida. El déspota y su hijo se atrincheraron en sus bastiones del oeste y han respondido con una sangrienta guerra. Antes que perder la totalidad del poder, el extravagante dictador apostará a la secesión para quedarse, al menos, con una parte del territorio que rigió en términos totales. Por eso, el mapa libio ha empezado a resquebrajarse a la altura de la frontera entre las antiguas Tripolitania y Cirenaica.

*Director del Departamento de Ciencia Política de la UES 21.