La Córdoba "blue"
La Córdoba “blue” emerge en cada nuevo proceso preventivo de crisis iniciado por una empresa de la provincia, lo que revela que el sector industrial se encuentra fuertemente afectado en su sustentabilidad. Rodrigo de Loredo.
La desaceleración de la economía es un hecho. Su impacto y las medidas para afrontarla, motivo de debate. Ni el oficialismo nacional ni el provincial están dispuestos a asumir que la crisis está golpeando, y mucho, entre los trabajadores, quienes ya no sólo ven licuados sus ingresos por la inflación, sino también ven peligrar su empleo a través de suspensiones y recortes de jornadas, preludio de un peligro mayor. En este marco, la brecha entre la publicidad oficial y la realidad se profundiza al ritmo de la demora en iniciar acciones para proteger a los cordobeses. A juzgar por las declaraciones de José Manuel de la Sota, uno podría pensar que existen dos provincias. Una, la Córdoba reconocida por los funcionarios, la de la publicidad oficial y los anuncios del gobernador en su incesante campaña rumbo la presidencia de la Nación; otra, la Córdoba blue , no reconocida, pero real, en la que viven diariamente los cordobeses.La Córdoba blue emerge en cada nuevo proceso preventivo de crisis iniciado por una empresa de la provincia, lo que revela que el sector industrial se encuentra fuertemente afectado en su sustentabilidad y en su capacidad de mantener el actual nivel de empleo.Según estudios privados, hoy están en riesgo en toda la provincia 50 mil puestos de trabajo, 50 mil familias cordobesas. La solución no es Monsanto. En este contexto de creciente preocupación por la suerte del sector industrial, la única voz que alza el Gobierno es para anunciar la posible radicación en la provincia de una empresa de envergadura, como Monsanto. Más allá de que Monsanto constituye la expresión de que sólo recibiremos inversiones no deseadas en otros lugares del planeta por su impacto ambiental o sujetas a condiciones leoninas para la Provincia, lo cierto es que el Estado debiera afrontar la crisis en forma oportuna, pertinente e integral.Como mínimo, habría que implementar medidas para la preservación de capitales de trabajo ya instalados en Córdoba, máxime si se trata de pequeñas y medianas empresas que contribuyen en mayor medida que las grandes a la generación de empleo. Como condición previa, debería sincerarse la situación actual y abandonar especulaciones político-partidarias, retornando a aquel mensaje original del gobernador, que proponía aunar esfuerzos e ideas con el resto de las fuerzas políticas. Medidas contra la crisis. En primer lugar, el gobernador De la Sota tendría que erguirse frente al Gobierno nacional para demandar por los intereses de los cordobeses. Y no sólo hacerlo por cuestiones que tienen viso legal –como el conflicto por la Caja de Jubilaciones–, sino también para constituirse en la voz política de nuestros productores, industriales y trabajadores. En ese marco, entendemos que De la Sota debe solicitar una audiencia con el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, a efectos de interceder en la problemática situación de las empresas cordobesas afectadas por las medidas nacionales que restringen la importación de productos e insumos.En segundo lugar, el Gobierno debería hacer uso de un recurso fundamental para preservar el empleo, utilizado durante la gestión de Juan Schiaretti: la implementación de un sistema de subsidios no reintegrables destinados a trabajadores de pequeñas y medianas empresas industriales de la provincia, que resultaren suspendidos a raíz de la crisis que afecta al sector.El sistema propuesto prevé que el subsidio sea de 36 pesos por cada día laborable de suspensión, con un tope de 700 pesos por mes por cada trabajador suspendido. Estas dos iniciativas forman parte del paquete de ocho propuestas que eleváramos a la Legislatura y, por su intermedio, al gobernador. Entre estas, se cuentan la modificación de la ley del Compre Córdoba con el objeto de brindar mayor información durante el proceso de licitación, concurso y contrataciones, ampliando las posibilidades para todos los interesados; la convocatoria al Consejo Económico y Social, que hace tiempo no se reúne y que permitiría integrar a todos los sectores en la búsqueda de soluciones integrales y de consenso y, finalmente, una serie de pedidos de informes a los fines de poder elaborar un diagnóstico preciso y detallado de la situación del sector industrial. Esperamos con expectativa los anuncios de nuevas inversiones, promocionados desde el atril oficial. Como ya es costumbre para el gobernador, los anuncios se realizan con bombos y platillos ante cualquier mínima y remota posibilidad. La mayor parte de estos adelantos de futuras inversiones tratan de desembarcos que con suerte se efectuarían a fines de 2013. "En el peor de los casos, tendremos un año y medio para encontrar el responsable del fracaso inversor", razonan los especialistas en comunicación que asesoran al gobernador.Mientras tanto, la brecha con la Córdoba blue no se cierra con promesas, sino con acciones mucho más concretas.El primer paso es sincerar la situación de la Provincia, transparentando los datos estadísticos, asumiendo las responsabilidades que le tocan, posicionándose del lado de Córdoba, de la mano del dialogo con los sectores involucrados.No hay otra alternativa posible, porque no hacerlo es continuar arriesgando el empleo y calidad de vida de miles de familias.

