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Claves para que la vida recupere "rating"

Es una ilusión pensar que se puede construir una cultura de la vida si no se ayuda a los jóvenes a comprender y vivir la sexualidad y el amor. Federico Palacios.

05 de octubre de 2010 a las 12:01 a. m.
Federico Palacios (Laico católico, miembro del Comipaz)
Claves para que la vida recupere "rating"

Estamos acostumbrados desde hace mucho tiempo a que las noticias principales en los medios de comunicación sean referidas a robos, secuestros y asesinatos. La vida aparece amenazada desde antes de nacer, pero no deja de estarlo desde la infancia hasta la ancianidad. Niños y adolescentes que desaparecen misteriosamente; ancianos a los que se los mata, entre tantos motivos, para robarles su jubilación, etcétera. La vida también se encuentra en peligro con los desastres naturales y el daño ecológico cotidiano, a los que tanto los ciudadanos como las grandes empresas preferimos ignorar, privilegiando nuestros mezquinos intereses. Todos somos ciudadanos de esta casa común en la que urgen decisiones políticas regionales, nacionales y planetarias, que la pongan en orden. La muerte, una diva. Al escuchar y al ver que la principal diva de la información es la muerte en sus más variadas formas, nos preguntamos por el valor de la vida. ¡Hoy no tiene rating ! En las grandes religiones, las leyes y prescripciones han buscado protegerla y promoverla entre sus creyentes. Poco a poco, se está llevando adelante un trabajo mancomunado para proteger la vida en nuestro planeta. A los cristianos, en este nuevo milenio, se nos presenta un desafío muy apremiante, frente a la cultura de muerte. Nuestro maestro, Jesucristo, se nos autorreveló como "la vida" misma en diferentes oportunidades (Evangelio según San Juan, capítulo 11, versículo 25; capítulo 14, versículo 6). En su persona, encontramos la vida en abundancia (Juan 10,10).El papa Juan Pablo II, en su encíclica Evangelium vitae (El Evangelio de la vida), de 1995, reconoce este llamado interior a la vida que cada uno de los seres humanos poseemos: "Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón (…) el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término, y afirmar el derecho de cada ser humano a ver respetado totalmente este bien primario suyo. En el reconocimiento de este derecho, se fundamenta la convivencia humana y la misma comunidad política". Una cruda realidad. Pero si esta ley está escrita en el corazón humano, ¿por qué nos toca vivir esta cruda realidad? Como siempre, esta revisión nos lleva a la verdadera esencia de la cuestión: la formación y educación de la conciencia. Como creyentes en el Señor de la vida, el Papa nos dice: "Para ser verdaderamente un pueblo al servicio de la vida debemos, con constancia y valentía, proponer estos contenidos desde el primer anuncio del Evangelio y, posteriormente, en la catequesis y en las diversas formas de predicación, en el diálogo personal y en cada actividad educativa" (encíclica Evangelium vitae ). Finalmente, junto con este inolvidable sucesor de Pedro, quiero subrayar la importancia de la educación de nuestros jóvenes: "En particular, es necesario educar en el valor de la vida, comenzando por sus mismas raíces". "Es una ilusión pensar que se puede construir una verdadera cultura de la vida humana si no se ayuda a los jóvenes a comprender y vivir la sexualidad, el amor y toda la existencia según su verdadero significado y en su íntima correlación", como lo recuerda la mencionada encíclica del papa Juan Pablo II.