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Brics, ¿una oportunidad perdida?

Es un dato revelador que una sociedad de estados de distintas geografías, lenguas, religiones y etnias, con regímenes políticos de una diversidad abismal, incluso uno representando, hasta no hace mucho, el ícono de la no-economía de mercado, tal como se entendía en Occidente, aparezca hoy con una propuesta de “caja propia”. Susana Parés.

17 de abril de 2013 a las 11:02 a. m.
Susana Parés*
Brics, ¿una oportunidad perdida?

Las naciones conocidas como Brics –constituido por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica– se consolidan rápidamente como un grupo de liderazgo mundial que ya aspira a organizar un banco internacional de las características de los organismos de préstamo que más han influido en las decisiones político-económicas en los últimos decenios, y que a la fecha exhiben flaquezas y sombras no sólo institucionales sino que también agobian a sus máximos dirigentes.

La posibilidad de que un cuarteto de países (hasta 2011, después se sumó Sudáfrica) se proyectara en 2013 con tanta fuerza aparece como una quimera digna de algún trasnochado.

Es un dato revelador que una sociedad de estados de distintas geografías, lenguas, religiones y etnias, con regímenes políticos de una diversidad abismal, incluso uno representando, hasta no hace mucho, el ícono de la no-economía de mercado, tal como se entendía en Occidente, aparezca hoy con una propuesta de “caja propia”.

Por eso es importante indagar cuál es la razón por la que la Argentina no figura entre los países que, al menos en teoría, están con posibilidades de integrar este equipo, máxime cuando poseemos al menos algunas de las características necesarias para pertenecer: extensión territorial, producción de materias primas indispensables para alimentar a la población mundial y recursos naturales tales como las codiciadas reservas de acuíferos.

Sin embargo, no jugamos en esta gran liga. ¿Qué ha ocurrido en estos últimos 10 años que, pese a contar con cifras y situaciones externas favorables, los argentinos no nos hemos posicionado de modo solvente ante el mundo, de modo de integrar esta elite?

No es errático pensar que el aislamiento internacional, la conformación de determinadas “sociedades”, la incoherencia entre el discurso y la práctica diplomática, la falta de consenso incluso con los vecinos, la soberbia portuaria, nos han pasado una gran factura.

El grupo Brics se ha construido sobre la base del interés en el liderazgo económico y el progreso para sus países y sin registrar una historia de amistad común. Aunque es preciso reconocerle un carácter bifronte, con grandes riquezas y diferencias sociales, santuarios de reservas naturales y hambre vergonzante.

No obstante ello, asume esas incongruencias y aspira a un nuevo orden económico mundial, lo que potencia lo mejor de sus realidades. Quizá alguien aspiraba a que se llamara Bricks. Puede ser. Mientras tanto, somos el país del fin del mundo. O, con mejor suerte, la cola del ratón.

*Graduada en Gestión Económica y Políticas Públicas.