Bendiciones apareadas
El Comipaz, este oasis de diálogo –primero en su tipo en América latina–, es una muestra concreta de la bendición que se obtiene entre pares.
Es quizá la bendición más conocida del pueblo judío. Y una de las bendiciones más repetidas también en el mundo cristiano. Por si eso fuera poco, además –hasta el momento– es el texto más antiguo de la Biblia que los arqueólogos han encontrado (en dos rollitos de plata datados por lo menos cuatro siglos antes de los famosos rollos del Mar Muerto). "Que Dios te bendiga y te proteja./ Que Dios ilumine su rostro sobre ti y te agracie./ Que dios dirija su rostro hacia ti y ponga en ti paz". Se la denomina en hebreo Birkat kohanim , "bendición sacerdotal", y aparece en la Torá, en el sexto capítulo del Sefer Bamidbar, del Libro de Números.Está dividida en tres secciones y en cada una de ellas se integran de manera armónica dos conceptos, algo que tal vez no es fácil distinguir a primera vista. Lo descubrí gracias a las enseñanzas del rabino Nilton Bonder y me resulta fascinante.¿Cómo comienza su texto? Pidiendo a Dios una bendición y su correspondiente protección. A lo largo de siglos, y básicamente por una cuestión contextual y de lingüística, esta primera parte del texto fue interpretada por nuestros sabios talmúdicos como una bendición vinculada a lo material, específicamente a los bienes materiales, a la riqueza.La clave radica en que si el Creador te bendice con ella, inexorablemente se requiere a su lado de cuidado y, tal vez, en un doble sentido. Porque se precisa que esos bienes sean bien custodiados, pero a la vez que la actitud de su poseedor sea cuidadosa para con sus posesiones. Porque, reconozcámoslo sin eufemismos, tener fortuna y no cuidarla perdiéndose la posibilidad de asistir a otros a través de la tzedaká (la justicia social) es –a la larga– un infortunio.El segundo punto de la bendición alude, a través de la iluminación, al saber. No en vano llamamos "iluminados" a aquellos que poseen conocimiento, desarrollo intelectual. Pero este desarrollo también necesita ser complementado y aquí se trata de que Dios te agracie, haciendo que esa inteligencia pueda utilizarse con jen , con "gracia", con "misericordia".La historia nos demuestra sin tapujos que hemos sido testigos (y a veces víctimas) de cómo se ha ligado de forma perversa la maldad con la razón. Es por ello que la bendición sacerdotal aspira a un ser humano iluminado, pero fundamentalmente bueno, para que dote a su ciencia de conciencia.Por último, el amor. ¿O no se trata acaso de ello la idea que sustenta el "dirigir el rostro" hacia otro, el prestarle suma atención? Ahora bien, el amor per se no garantiza nada, ya que mal orientado puede llegar a constituir una invasión, una intrusión permanente y desmedida, incluso un agobio. De aquí que requiera su par, que no es otro que shalom . Porque el amor que hace bien, el que complementa y contiene, es el que otorga paz, bienestar, completud, todos ellos sinónimos de shalom .Esta triple bendición sacerdotal es una excusa perfecta para describir de un modo no convencional los 16 años que el Comité Interreligioso por la Paz (Comipaz) cumplirá mañana.Este oasis de diálogo –primero en su tipo en América latina– es una muestra concreta de la bendición que se obtiene entre pares. Porque cuando nos damos cuenta –de un modo profundo– de que lo único sólo uno es esencialmente lo divino, pues entonces de allí se deriva lo dual como necesario y vital. Y el otro aparece así como un regalo divino.El Comipaz es como una buena bendición: se hace mejor entre pares.¡Feliz cumpleaños!
*Rabino, integrante del Comipaz

