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El aumento del gasto público en años electorales

El dato de enero último está marcando una pauta de variación anual del gasto primario de 31% respecto a 2010, inferior a la de 2007 (44%) y superior a la de 2003 (22,5%). Nadin Argañaraz.

13 de marzo de 2011 a las 12:01 a. m.
Nadin Argañaraz*
El aumento del gasto público en años electorales

Cuando llega un año electoral, siempre se descuenta que el gasto público crecerá más, básicamente aquél que no está automáticamente relacionado con la recaudación tributaria. En el caso del Gobierno nacional, sería el gasto neto de coparticipación a provincias y, en el de éstas últimas, el gasto neto de coparticipación a municipios. La explicación está en el hecho de que al crecimiento de la coparticipación lo explica el de la recaudación tributaria (se coparticipa un porcentaje de la recaudación), cuyo comportamiento depende de la fase del ciclo económico en la que transcurra el año electoral.Al contar con los datos de la ejecución del gasto nacional (base caja) del primer mes del año, se puede llegar a tener un indicio del probable comportamiento de las erogaciones nacionales durante todo este año. Claramente, el dato es muy puntual y está sujeto a las variaciones esperables e inesperadas de un año como el corriente, en el que no se dispone de un presupuesto nacional aprobado por el Congreso. Dado el contexto, una metodología simple para analizar el probable comportamiento del gasto anual consiste en utilizar la estacionalidad mensual que éste ha tenido en los últimos años. Es decir, se observa qué porcentaje correspondió al mes de enero en los diferentes conceptos de gastos y en el total del gasto anual de los últimos años, y se analiza qué podría ocurrir si durante este año se repitiera dicha pauta. Esta inferencia del dato anual a partir de las estacionalidades tiene el atractivo de que, en el porcentaje de ejecución considerado, ya se incluyen las evoluciones efectivamente observadas en el resto de los meses de los años utilizados, que son en definitiva las que determinan que en enero se haya ejecutado ese porcentaje del total anual. Cuando se analiza la serie de gasto público del período 2003-2010, se observa un comportamiento promedio de la estacionalidad relativamente estable para los diferentes tipos de gasto. Usando esa metodología, se obtiene que el dato de enero de 2011 marca una pauta de variación anual del gasto primario nacional neto de coparticipación del 31 por ciento respecto de 2010. Dentro de esta cifra agregada, de acuerdo al gasto en remuneraciones pagadas en el primer mes de este año y respetando la estacionalidad promedio de los últimos ocho eneros (2003-2010), el gasto en el rubro Personal resultaría 28,5 por ciento superior al del año pasado. Por su parte, en Seguridad Social sería 25 por ciento superior al de 2010 y el correspondiente a las partidas de Bienes y Servicios crecería sólo 16 por ciento. Vale decir, surgirían desaceleraciones en todos estos rubros en comparación con lo observado en 2010. Por su parte, la inversión real directa tendría una importante aceleración respecto de su valor de 2010. El resto de los componentes sí verificaría variaciones más en línea con lo ocurrido el año pasado. Dado el dato anual que surge para cada gasto utilizando la mencionada metodología, es preciso hacer algunas observaciones: Primero, es claro que todos los componentes del gasto crecerán este año por encima de la pauta que tenía el proyecto de presupuesto 2011. Segundo, el comportamiento esperado según esta primera aproximación al dato anual merece ser puesto en contexto en función de las características particulares del corriente año. En la ejecución en enero de las partidas del gasto –tanto corrientes como de capital–, la relación entre el gasto efectivamente pagado y el devengado puede no haber sido la habitual, fruto de la situación (inédita en comparación con los últimos años) de no contar con un presupuesto aprobado. En concreto, esta relación debería haber sido menor a la normal. Finalmente, surge el interrogante acerca de si la evolución proyectada para todo el año en función del dato de enero resulta coherente con el comportamiento fiscal reciente.Para ello, se puede analizar la velocidad de crecimiento del gasto de los últimos años, particularmente diferenciando a los años electorales del resto. Tanto en 2003 como en 2007, la tasa de crecimiento del gasto primario mostró una aceleración en comparación con el año inmediato anterior. El aumento del gasto fue más marcado en 2007, cuando se produjo un fuerte impulso al gasto en seguridad social, fruto de la moratoria previsional. Aun descontando este factor, la tasa de crecimiento de dicho año habría mostrado una elevada magnitud en comparación con la de los años no electorales (44 por ciento en lugar de 36 por ciento). La proyección del gasto anual 2011 que surge a partir de los datos de enero, según la estacionalidad habitual, no convalidaría la evidencia de los últimos años. En línea con una corrección gradual hacia una relación gasto devengado-gasto pagado más habitual, es altamente probable que esta proyección se vaya modificando al alza durante los próximos meses.

*Presidente del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf)