Asfaltaron el camino
Llaryora puso condiciones para ser candidato y el justicialismo empezó a saldar las exigencias.
En medio de una semana que pasó con obstáculos y frentes de conflicto para las gestiones de la Provincia y de la Municipalidad de Córdoba, el cielo parece disiparse para el peronismo, en cuanto a la resolución de sus candidaturas a diputado nacional.
Después de una incertidumbre inicial por la sorpresiva decisión de José Manuel de la Sota de no participar de la carrera electoral de medio turno, el gobierno de Juan Schiaretti y el Partido Justicialista le enviaron señales claras al vicegobernador Martín Llaryora. Tendrá respaldo pleno de todos los estamentos partidarios y dirigenciales.
Llaryora puso condiciones y el justicialismo empezó a saldar las exigencias. Primero, el vicegobernador mantuvo una nueva reunión con Schiaretti, con el objetivo de empedrar el camino del vice. Encuentros anteriores no habían sido del todo tranquilos, según fuentes partidarias. Esta última vez, “el clima fue otro”, dijeron.
No fue el único encuentro de Llaryora, ya que también mantuvo una charla reservada con De la Sota, quien –como Schiaretti– le comprometió su apoyo, según cuentan en el justicialismo.
Con esas dos cartas en la mano, Llaryora comenzó a respirar más tranquilo. De allí para abajo, se fue ampliando la pirámide de manera perfecta, con decenas de encuentros y llamados de legisladores e intendentes, que también le dijeron a Llaryora que tenía que aceptar “sí o sí” la candidatura a primer diputado nacional.
Es más, otras voces del oficialismo provincial manifestaron que muchos de esos intendentes aparecerán como candidatos en puestos no expectables, como una forma de acompañar a la lista y de comprometerse en la campaña.
“Para nosotros, es una elección muy especial y no la podemos perder si queremos retener el gobierno en 2019”, expresó un colaborador de Llaryora, invocando palabras de su jefe.
El vice también está preocupado por la elección del intendente de la ciudad de Marcos Juárez, que se realizará el año próximo. Para Llaryora, hace tres años allí se gestó Cambiemos porque la lista de Juntos por Marcos Juárez convirtió en intendente a Pedro Dellarossa. Esa coalición estuvo conformada por radicales, macristas y juecistas y le ganó al delasotista Oscar Fragazzini.
Compañeros de fórmula
Los planes de Schiaretti apuntan por estos días a la nacionalización, lo que sin dudas genera un conflicto de intereses con su socio histórico, el exgobernador José Manuel de la Sota.
Si Schiaretti intenta la reelección como gobernador, no habrá ningún problema. Si su horizonte nacional se acentúa, allí estará planteada la pelea.
Algunos hombres del peronismo piensan que si el actual gobernador intenta un tercer período (el actual concluirá en 2019) cargaría con una mochila más que pesada. Ya para las elecciones de octubre y antes en las Paso, la oposición tendrá como caballito de batalla los “19 años de peronismo en el poder”, lo cual será una molestia constante, una marca a presión compleja de repeler.
Schiaretti es un poco el líder natural de la liga de gobernadores justicialistas, lo que se da por trayectoria y también por la envergadura de la provincia que administra.
Aquí cabe preguntarse si la estrategia del macrismo de acercar posiciones políticas con el gobernador no es jugar con fuego. Una cosa es tener un diálogo institucional con la provincia y otra pensar en Schiaretti como una contracara del kirchnerismo o como un eventual candidato a vicepresidente de Mauricio Macri, si es que este intenta seguir un período más.
Hace unos meses, desde el PRO se lanzó esta especulación para ver si funcionaba. No hubo difusión de resultados, pero el tema está latente, según calificadas voces de la Casa Rosada. Y a algunos hombres del entorno del gobernador la idea no les disgusta, aunque en público haya otras expresiones o se muestren otras caras.
La búsqueda de Macri por tener un vicepresidente cordobés se respaldaría en el caudal electoral que obtuvo en los comicios de 2015. Eso no es novedad, pero aquí el dato es que Schiaretti no es el único cordobés apuntado para completar una eventual fórmula encabezada por Macri.
El radical Mario Negri viene ascendiendo posiciones en la consideración del entorno presidencial. La aspiración del jefe del bloque de diputados nacionales pasa centralmente por ser candidato a gobernador, aunque la alternativa de postularse a vicepresidente no le disgusta.
Hoy mantiene sólidas relaciones con el gabinete nacional y sus colegas en el Congreso lo respetan. Para acomodarse en la carrera, Negri tendría un objetivo intermedio: convertirse en presidente del Comité Nacional del radicalismo. Las visitas que realizó el parlamentario a varias provincias en las últimas semanas tienen que ver con esa pretensión.
Una puja Schiaretti-Negri por acompañar a Macri es de política ficción, al menos por ahora.

