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El aporte de las organizaciones

De todos los posibles temas que se podrían abordar en el Día Internacional de la Mujer, me interesa hacer foco en el extraordinario aporte que las organizaciones de mujeres y las mujeres en las organizaciones han hecho a las leyes, a los cambios de valores, entre otros. Jacinta Burijovich.

08 de marzo de 2012 a las 12:01 a. m.
Jacinta Burijovich*
El aporte de las organizaciones

De todos los posibles temas que se podrían abordar en el Día Internacional de la Mujer, me interesa hacer foco en el extraordinario aporte que las organizaciones de mujeres y las mujeres en las organizaciones han hecho a las leyes, a los cambios de valores, a las prácticas, a la calidad de vida, a la división sexual del trabajo y a la cultura política, entre otros. Todo esto, puede afirmarse, es valedero para unas y para otros. Desde las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo hasta las más recientes luchas por la legalización del aborto y contra la trata de personas, no deja de manifestarse en ellas una especial combinación de voluntad política, inteligencia e ideas renovadoras. En todas partes, las mujeres están en movimiento.Gracias a ellas, muchas argentinas, en los primeros años del siglo 21, tienen más voz en los ámbitos políticos, más oportunidades de empleo y educación y más apoyo del Estado. Se han ampliado los márgenes de libertad, lo que significa ni más ni menos que la posibilidad de proyectar y plantear un horizonte a la propia vida.Es importante resaltar los cambios en la intimidad y en las relaciones entre los géneros producidos al interior de los hogares. A pesar de esto, persisten inequidades y brechas que constituyen los actuales desafíos y la agenda pendiente, donde la violencia de género aparece como una deuda insoslayable.Los cambios mayores no han tenido un efecto homogéneo sobre todos los grupos. Para algunas, los derechos económicos y sociales constituyen la dimensión más subvaluada de su ciudadanía. Los costos de los logros alcanzados se expresan en mayor carga de trabajo y responsabilidad.Aún queda por avanzar en una "tercera ola" de derechos, conservar lo hecho y seguir conquistando libertades. En un primer momento histórico, fue necesario visibilizar, desnaturalizar problemas e instalarlos en la agenda pública. Se avanzó en acciones positivas y en la implementación de cuotas para las mujeres en los espacios de representación.Luego vino el tiempo de la institucionalización, que se dio a través de las leyes y la formulación de los programas. Se construyó y se sigue construyendo un bagaje común de lo que se entiende por ciudadanía. Se llegó a lugares antes impensables, como el avance en torno de los derechos sexuales y reproductivos.En este tercer momento, las organizaciones de mujeres, punta de lanza en innovación social, están radicalizando el discurso y las prácticas en derechos humanos. Hacen visible la necesidad de que las políticas públicas expresen los cambios culturales.Democracia y derechos de las mujeres hacen sinergia. Sus oportunidades y libertades se amplían allí donde las libertades generales están aseguradas. Se hace necesario incidir sobre el ámbito estatal y participar en la esfera púbica con el fin de que ambos expresen en su actuación los intereses públicos.La participación activa e inclusiva de las mujeres en todo el ciclo de las políticas públicas es el derecho que queda por conquistar.

*Docente e investigadora del Instituto de Investigación y Formación en Administración Pública (UNC)