Antídotos contra la "demagogia previsional"
La clase política de Córdoba tiene una deuda con la sociedad, que es generar reglas sustentables para el sistema previsional provincial. Osvaldo Giordano .
Mientras que la alternancia democrática lleva a que los políticos sean sometidos al escrutinio popular cada cuatro años, una gran cantidad de decisiones en materia previsional muestran sus efectos pasadas algunas décadas. Estas asimetrías en los horizontes temporales favorecen la "demagogia previsional", pues resulta tentador tomar medidas "simpáticas" y eludir las "antipáticas", a sabiendas de que esas acciones u omisiones implican asumir compromisos que no podrán ser honrados en el futuro. Este tema ha merecido muchos estudios académicos y acciones en varios países. La principal conclusión es que se trata de un problema complejo, pero que tiene solución. La clave pasa por establecer un marco institucional que obligue a las autoridades de turno a monitorear, con base en estudios actuariales, la sustentabilidad del sistema; a difundir y debatir públicamente sus resultados y a tomar medidas correctivas cuando se proyecten desvíos. La lógica subyacente es que el mejor antídoto contra la natural tendencia hacia la "demagogia previsional" son las "políticas de Estado", es decir, consensuar reglas que trasciendan la alternancia democrática, en las que se fijen la obligación de someter al sistema a periódicos análisis actuariales, a transparentar la información y a aplicar acciones correctivas, dentro de parámetros preestablecidos, cuando se expliciten riesgos de incumplir en el futuro los compromisos que se están asumiendo en el presente. Mucho por ganar. Córdoba tiene mucho para capitalizar de esas buenas prácticas políticas en materia previsional. Los graves problemas actuales no existirían si en el pasado las decisiones hubiesen sido evaluadas con transparencia y métodos científicos, ya que los sistemas previsionales no responden a comportamientos mágicos sino a cálculos aritméticos, suficientemente estudiados por la demografía y la economía. Por eso, la Caja de Jubilaciones adoptó como línea de gestión prioritaria mejorar los sistemas de información y la transparencia en su acceso. Una de las derivaciones de este intenso y paciente trabajo es un estudio –cuya finalización es inminente– en el que se trazan las proyecciones para las principales variables del sistema en la próxima década. Sin perjuicio de que la publicación de ese informe corone los esfuerzos invertidos, se trata apenas de un primer y modesto paso en la búsqueda de una institucionalidad que induzca a que la gestión y la política previsional se encuadren dentro de criterios de racionalidad, equidad y sustentabilidad. Queda mucho por hacer en términos de acopio y mejora de la calidad de la información disponible y en la aplicación de técnicas actuariales que permitan monitorear desde diferentes perspectivas y en diferentes plazos de proyección el sistema previsional provincial. De todas formas, la meta más desafiante es avanzar hacia acuerdos políticos que lleven, como ocurre en otros países, a plasmar en una norma mecanismos que obliguen a medir de manera permanente la sustentabilidad del sistema y a adoptar acciones correctivas cuando existan evidencias de que se están haciendo promesas que no podrán ser honradas. En esta perspectiva, el gobernador Juan Schiaretti reiteró en el discurso de apertura del año legislativo la convocatoria a acordar reglas de sustentabilidad para el sistema previsional. Dijo, con acierto, que se trata de una de las principales deudas que mantiene el sistema político con la sociedad de Córdoba.
*Presidente de la Caja de Jubilaciones, Pensiones y Retiros de Córdoba.

