De Andalucía a México
América latina no está al margen de los sacudones políticos y electorales, acicateados por la crisis económica y las desigualdades sociales. Julio César Moreno.
Cuando el 20 de noviembre pasado el Partido Popular arrasó en las elecciones generales de España, superando por más de 15 puntos del porcentual al hasta entonces gobernante Partido Socialista, todos creyeron que se iniciaba un largo reinado de la derecha conservadora en ese país. Tan contundente como esperada había sido esa victoria que a nadie sorprendió y fue considerada un resultado lógico, previsible y hasta necesario, pues en los momentos de graves crisis los pueblos suelen optar casi siempre por los cambios de gobierno.Pero sólo cinco meses después –el domingo pasado– hubo elecciones en la región de Andalucía, la más extensa territorialmente y una de las más pobladas del país, donde las encuestas anticipaban una victoria de los populares similar a la de noviembre, lo que hubiera encumbrado a la derecha en una región tradicionalmente dominada por la izquierda.Pues bien, se equivocó la paloma, ya que si bien el Partido Popular ganó la primera colocación con el 40 por ciento de los votos, superó sólo por un punto al Partido Socialista (PS), que obtuvo el 39 por ciento, mientras que Izquierda Unida (IU) subió del 6 al 12 por ciento, de modo que el PS e IU tienen mayoría absoluta en la comunidad autónoma andaluza y se aprestan a formar un gobierno de coalición.No se puede, entonces, cantar victoria antes de tiempo. España tiene hoy un gobierno de derecha, pero siguen siendo rojas Andalucía, Cataluña y Asturias, lo que no es poco. No hay tendencias electorales definitivas y las cosas pueden cambiar de elección en elección. Pueden cambiar en Francia, donde hasta ahora el socialista François Hollande se perfila como ganador en la segunda vuelta en las próximas elecciones presidenciales, en las que superaría al conservador y actual presidente Nicolas Sarkozy.Por otra parte, la crisis europea no da lugar para grandes virajes, para los cambios bruscos. La perspectiva sigue siendo la del ajuste y las restricciones económicas, que afectan a un país más que otro pero que tienen en vilo a todo el Viejo Mundo, que parece haber terminado un largo ciclo de estabilidad y prosperidad y haber entrado en una incierta etapa de convulsiones y retroceso social. Economistas y pensadores políticos hablan de una "crisis del capitalismo" que puede llegar a ser definitiva, pero otros consideran que se trata de una crisis transitoria, que afecta sobre todo a los flujos financieros y que, cuando estos sean puestos en orden y sometidos al control de los estados democráticos, el panorama tenderá a aclararse y mejorar.América latina no está al margen de los sacudones políticos y electorales, acicateados por la crisis económica, las desigualdades sociales y la violencia asociada a ese verdadero estigma de la región que es el narcotráfico. Y precisamente en México, habrá el primero de julio elecciones presidenciales, legislativas y estaduales, en las que se perfila como ganador el Partido Revolucionario Institucional (PRI), heredero de la Revolución Mejicana y la más antigua formación política del país.El PRI fue derrotado hace 12 años, envuelto en escándalos de corrupción, pero después de un proceso de depuración y recuperación aparece como el partido político más sólido y coherente, y ya gobierna en 20 de los 32 estados del país. Enrique Peña Nieto, candidato presidencial del PRI, lleva 15 puntos de ventaja.Ahora no son sólo las elecciones de la Argentina, Chile, Brasil o Venezuela las que despiertan el interés de la opinión pública, sino también las de México, que es un gran país, un gran Estado –que fue refugio de exiliados de muchos países– y que tiene una riquísima tradición política y cultural.

