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Un amante de la libertad

“El Gali” fue un buen hombre, sano, justo, inteligente y honesto. Un amante de la libertad. Un tipo absolutamente entrañable. Jorge Sappia.

25 de abril de 2013 a las 12:02 a. m.
Jorge Sappia*
Un amante de la libertad

En marzo de 1965, el presi dente Arturo Illia llamó a elecciones legislativas. En el Servicio Informativo de Radio Universidad y Canal 10 (los SRT), como era habitual, habíamos armado un gran operativo para cubrir los comicios. Llamamos a profesionales jóvenes y estudiantes avanzados, para que colaboraran con los periodistas en esa cobertura. A las 22, entró a las oficinas del informativo el director de los SRT preguntando quién había escrito esa nota que acababa de salir al aire. Le respondí: uno de los ayudantes extra que convoqué.Decile –me contestó– que, si quiere ser redactor de nuestro noticiero, comienza mañana. Así empezó la carrera periodística del "Gali". Dos años después, la dictadura de Onganía despidió a Sergio Villarruel, a Norberto Ciaravino, al "Gali" y a mí, por ser "potencialmente peligrosos".Dos años más tarde, de la mano de otro querido amigo que se fue antes, "el Pingüino" Salvatierra, "el Gali" recaló en La Voz del Interior , en donde durante más de 40 años nos regaló su capacidad analítica y su cuidado manejo del idioma desde la óptica de un hombre comprometido con su tiempo, ideológicamente ligado a las concepciones progresistas de la socialdemocracia latinoamericana.Por eso, aquellos cuatro despedidos pudimos ser llamados "amigos" por Salvador Allende cuando, en 1964, aterrizó en Córdoba siendo presidente del Senado chileno, en una visita de carácter familiar que hoy, en homenaje a la personalidad política del "Gali", hago pública por primera vez.Pero Moreno fue más que un periodista, notorio, por cierto. Descartó ser abogado, a lo que lo orientó su padre juez, carrera que dejó rápidamente junto con un puesto de escribiente en el Juzgado de Paz Letrado de Tercera Nominación, para abrazar la filosofía, de cuya facultad salió como licenciado, pero, esencialmente, como pensador honesto.Fue un militante del movimiento reformista en el Centro de Estudiantes de Derecho de la Federación Universitaria de Córdoba (FUC) y, como muchos jóvenes sesentistas, adhirió a la Federación Juvenil Comunista, de la que egresó cuestionando las posturas antidemocráticas y los gestos autoritarios, en aras de una visión respetuosa de la libertad."El Gali" personificó la bohemia, condición que hizo suya tan pronto llegó a la Universidad y que nunca abandonó. Noctámbulo por naturaleza, ocupó muchas mesas de amigos, en las que la política terminaba siendo siempre el tema central, aceptando en la tertulia a todos los que compartían sus puntos de vista y a los que disentían totalmente de él.Cafetero de siempre, se acostumbró a recorrer los mismos apostaderos en donde lo conocían y en algunos de los cuales, en los últimos años, los mozos le llamaban pomposamente "don Julio", nombre que nunca habíamos usado los amigos.En esas recorridas por los bares del Centro, dada su escasa afición a ir adonde no fuera posible llegar caminando con ese paso cansino que lo caracterizaba, era habitual verlo con Ana, su mujer y compañera de toda la vida, madre de sus hijos, Juan Pablo y Andrés. Juntos comentaban los sucesos del día, cuando este se iba, con un vino amigo."Gali" Moreno fue perseguido por sus ideas, las que realmente tenía y otras que le endilgaron con la soberbia con que los represores eran capaces de calificar a la gente. Estuvo preso en varias oportunidades por causas políticas y, por ello mismo, fue amenazado cuando la Triple A se enseñoreó de nuestro sufrido país.Por eso debió exiliarse, junto con otros periodistas de La Voz del Interior, como Miguel Ángel Picatto y Miguel Camperchiolli, este, con Moreno en Madrid, y aquel en México. De los tres, sólo volvió "el Gali". Los otros dejaron su vida en el exilio. Sin embargo, "el Gali" nunca se mostró rencoroso por esas vicisitudes, que asumió como situaciones de la vida que había que superar. Porque Moreno era básicamente un hombre de buen humor, capaz de disfrutar de su fina ironía, con su sonrisa de chico ingenuo a flor de labios."El Gali" fue un buen hombre, sano, justo, inteligente y honesto. Un amante de la libertad. Un tipo absolutamente entrañable.

*Abogado laboralista, exministro de Trabajo de la Provincia de Córdoba