La alternancia en el poder
Argentina tiene una fuerte tradición de coaliciones que sucumbieron a la fascinación personalista, la vocación hegemónica y las tentaciones corporativas. Felipe Crespo.
Frente al categórico triunfo de Mauricio Macri en la Capital Federal, y después del de la oposición en Santa Fe, ha quedado demostrado que en los grandes centros urbanos, alejados del clientelismo populista-sindical fomentado por el Gobierno nacional, triunfa el orden y la moderación sobre un poder hegemónico. Éste ha sometido a las provincias a un claudicante pedido de fondos, que constitucionalmente les pertenecen, imponiéndoles previamente condiciones de sometimiento, como que los candidatos sean elegidos por la Presidenta. De acuerdo a los resultados, considero que la principal misión de Macri, además de administrar de modo eficiente la ciudad de Buenos Aires, es estructurar un gran partido nacional de centroderecha que sirva de alternativa en el espectro político, hoy desbalanceado por las agrupaciones de izquierda. ¿Cómo hará la actual oposición para presentarse en los próximos comicios nacionales como una real alternativa al actual "modelo" neomarxista gramsciano que nos rige?Casi todos se titulan como progresistas de izquierda (incluso el radicalismo) o mejor dicho socialistas. Unos, con pasados violentos y hegemónicos, como ciertos funcionarios del actual Gobierno; otros, democráticos, negando todos las ideologías, olvidando que éstas son una filosofía, un análisis integral del hombre aplicado a la política, con soluciones para el ciudadano común, de subsistencia, de vivienda, de salarios, de leyes sociales. Todo esto con el agravante de la existencia de más de 700 agrupaciones reconocidas en el país, la mayoría vacía de contenidos, sin programa de gobierno ni concepción doctrinaria. Si después de las elecciones continuamos con el actual sistema estatista, dirigista e inflacionario, con minorías atomizadas, carentes de verdaderos líderes, se agudizará el descreimiento en la política y en los políticos. Así, continuaremos con la inseguridad, el populismo, la demagogia y la corrupción; se profundizará la crisis institucional, con el peligro cierto y no exagerado de caer en el totalitarismo y comprometer la identidad nacional.* Ex presidente de la Unión de Centro Democrático (Ucedé) de Córdoba

