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El alimento humano

La leche, con millones de años de experiencia demostrada en la pervivencia de los mamíferos, constituye un valor nutricional tan primitivo como la respiración. Enrique Orschanski.

08 de junio de 2013 a las 12:01 a. m.
Enrique Orschanski Médico
El alimento humano

¿Cuánto más debemos argumentar a favor de la lactancia natural, cuando todas sus ventajas ya han sido expuestas? ¿Cuántas campañas de difusión necesitamos para confirmar los beneficios del apego inicial? ¿Cuántas publicaciones científicas deben avalar los favorables efectos psicológicos y físicos, tanto en madres como en hijos, para dejar claro su valor? La Organización Mundial de la Salud y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia recomiendan como imprescindible la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses, y continuarla mientras se incorporan otros alimentos. En la realidad, cada binomio madre-hijo pacta un contrato único.Ya no existen dudas sobre la reducción de las enfermedades infecciosas en lactantes alimentados al pecho; tampoco sobre la disminución de alergia respiratoria aun en edades posteriores a la lactancia. La incidencia de diabetes y de obesidad en la niñez y la adolescencia son significativamente menores. Con tamaña evidencia, no sería necesario el esfuerzo de múltiples instituciones para promover la lactancia como alimento esencial. La leche, con millones de años de experiencia demostrada en la pervivencia de los mamíferos, constituye un valor nutricional tan primitivo como la respiración. Sería extraño ver a organizaciones que promueven "respirar aire porque es beneficioso para la salud humana". Sin embargo, persistimos en defensa de este recurso humano biológicamente inapelable por los conceptos erróneos que, con liviandad, se sugieren sobre la calidad de la leche, su eficacia nutricional o la duración de la lactancia. Las familias critican, las amigas opinan, las madres dudan.Llamamos "leche" a lo que el bebé obtiene durante la succión; la lactancia diferida (extraída) conserva idéntica calidad. Y denominamos "fórmulas" o "sucedáneos" a los productos químicos derivados de leche de vaca (líquidos o en polvo).La leche, a diferencia de muchas fórmulas, alimenta sin excesos o intolerancias. Su producción depende principalmente del deseo genuino de amamantar, del consumo de agua, de administrar los horarios y de evitar tóxicos.Son mitos perimidos las leches "flacas", consideradas de escaso valor alimentario. Toda leche (de una madre tal) es nutritiva y apropiada (para un hijo cual).Un impedimento para sostener la lactancia en estos tiempos apurados es la integración de la madre al trabajo. Aun con voluntad y esfuerzo, la atención se dispersa y, en muchas mujeres, disminuye la producción de leche.Para estos casos, y en contados horarios, se utilizan fórmulas que también son útiles durante tratamientos maternos o cuando es necesario recuperar el sueño en madres agotadas. Por supuesto, en adopciones.Como todo mamífero, el humano dispone de leche propia para su especie y por un período limitado. A lo largo del primer año de vida, se incorporan alimentos que completan una dieta variada, aun en diferentes escalones del gradiente social. Vegetales, cereales, huevos y derivados lácteos completan los requerimientos nutricionales de los chicos.Según los expertos, ninguna otra especie requiere seguir alimentándose con leche después del destete. Sugieren que los cachorros (caninos o felinos) no reciban otra leche sino la propia, a riesgo de enfermar.Si somos mamíferos, si observamos un creciente número de personas con intolerancia digestiva a la leche de vaca y comprobamos que los nutrientes esenciales se obtienen de otras fuentes, ¿por qué insistir en alimentar a nuestros cachorros humanos con ella?No hay una respuesta absoluta a este interrogante complejo y que induce a perplejidad, ya que cada lector tendrá su postura personal y diversa. Pero esta columna trata sobre eso: sobre pensar la infancia. La que bien se inicia cuando dispone del principal alimento humano, natural y saludable.