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Actitudes enemigas de la paz

Vivir en paz es un anhelo compartido por toda la humanidad; sin embargo, muchas actitudes humanas nos alejan permanentemente de ella. Daniel E. Annone.

28 de septiembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Daniel E. Annone*
Actitudes enemigas de la paz

Vivir en paz es un anhelo compartido por toda la humanidad; sin embargo, muchas actitudes humanas nos alejan permanentemente de ella. La violencia está instalada en la sociedad. Ya no llama la atención su manifestación en el deporte, en el tránsito, en las relaciones entre los políticos que se agreden y descalifican con dureza, y aun es muy triste conocer la violencia de género, en la que hay tantos crímenes familiares. También vemos a los adolescentes vivir en violencia en sus relaciones escolares o como consecuencia de noches de alcohol y drogas, con muy tristes secuelas de muertes.Nos preguntamos: si es tan hermoso vivir en paz, ¿por qué hay tanta violencia? ¿Es normal en el ser humano la violencia? ¿O se la instala? No hay dudas de que la violencia es una actitud contagiosa. Hay familias donde se vive en violencia; padres, hijos, hermanos que se tratan agresivamente como lo más normal. Las calles de la ciudad con piquetes, bombas de estruendo, interrupciones para circular, edificios destruidos simplemente como medida de protesta o para pedir algo que se considera justo y se lo hace de la manera más violenta posible. Violencia en la sociedad. No importa que se afecte el derecho de los demás, la violencia está instalada en la sociedad. El Gobierno y la oposición se descalifican y se agreden mutuamente como enemigos a los que hay que vencer y destruir. Tanta violencia trae sólo dolor y más violencia. Innegablemente, la violencia es contagiosa. Mirar los programas infantiles apena, porque son todos muy violentos y fantasiosos. Las novelas para los adolescentes mezclan violencia con promiscuidad, porque las novelas televisivas y películas cinematográficas contienen crímenes y tragedias como estilo de vida. Con seguridad es lo que gusta y consume la sociedad. Todo ser humano puede controlar o no sus reacciones. La violencia es una actitud y el ser humano se acostumbra a actuar de determinada manera, sin darse cuenta de lo que hace. Puede actuar con violencia y hacerlo como lo más normal y con su actitud contribuir a que su mundo, cada vez, sea más violento. La violencia se instala en el corazón y se expresa como una actitud normal de acción. El Evangelio habla de la violencia y de la paz. Ya desde muy antiguo se nos enseñó que "la respuesta suave aplaca la ira, pero la palabra áspera hace subir el furor" (Libro de los Proverbios, 15:1). Jesucristo pide a sus seguidores actitudes de paz; él les enseñó a amar a todos y muy particularmente a los enemigos (Evangelio según San Mateo, 6:43 y 44); a no ser vengativos sino a perdonar hasta el extremo de ofrecer la otra mejilla ante una ofensa, a buscar con sinceridad la paz, y a seguirla.Hace muchos años vivía en la ciudad de La Plata un siciliano conocido por su mal carácter. Tenía en el fondo de su casa alambres de púas que intentó varias veces ordenar, pero que siempre con actitudes violentas e insultos abandonaba impotente. Una noche escuchó predicar el Evangelio de la paz al famoso predicador Juan C. Varetto y entregó su corazón a Jesucristo, al que aceptó como su Salvador y Señor. Terminada la reunión, volvió a su hogar y esa noche ordenó todos los alambres de púas sin enojarse una sola vez. Siempre afirmaba: "Jesucristo no sólo perdonó mis pecados; también me hizo un nuevo hombre. Ahora puedo dominar mi mal carácter. Nuestra sociedad necesita, hoy más que nunca, actitudes de paz".

*Pastor evangélico, miembro del Comipaz.