Mató al joven que le pegó a su hermana
El fallecido era novio de la chica y, según la causa, le dio una furibunda paliza porque ella le recriminaba su ebriedad.
"¡Cómo se te ocurre venir a verduguearme así, delante de los 'cobanis' ¡Qué mina de m.... que sos, eh! Te voy a reventar", gritó el joven, enajenado. Acababa de ser controlado por policías que lo habían sorprendido ebrio en la calle. En medio de la requisa, su novia había aparecido a los gritos, increpándolo por la borrachera. Una vez que quedaron solos, el muchacho golpeó brutalmente a la mujer. Alertada por los alaridos, apareció la madre de ella y también terminó golpeada por el joven. Fue entonces que llegó el hermano de la chica e hijo de la mujer con un cuchillo de cocina y, de un salto, se lo incrustó a su yerno en el cuello. El muchacho murió desangrado en la calle. Esa es la reconstrucción que hacen los investigadores policiales y judiciales del tremendo crimen ocurrido en los últimos minutos del martes pasado, en una esquina de barrio Los Filtros, en la ciudad de Córdoba.El joven muerto fue identificado como José Emiliano Amaya, tenía 19 años y en la Policía afirman que tenía antecedentes penales. El sospechoso de haberlo matado, un adolescente llamado Lucas, escapó corriendo de su casa y de la barriada. Hasta anoche no había sido capturado por los investigadores del Departamento Homicidios de la Policía. "Lo vamos a agarrar. Está identificado, es cuestión de horas. Tarde o temprano va a ser detenido", comentó ayer un confiado jefe policial. Porrones y reproches. Hacía al menos dos noches que Amaya venía trasnochando, según relataron testigos. Se juntaba con algunos amigos a tomar en su casa, en la vereda o en la plaza. El martes a la noche no fue la excepción. Se juntaron a tomar unas cervezas en calle Aviador Mira. De pronto, la ronda del porrón se vio interrumpida por las balizas de un patrullero. "Ya, se paran contra la pared", dijo uno de los policías, mientras hablaba por el handy . No se sabe si el móvil llegó por un llamado o si era un operativo de rutina. Lo concreto es que los jóvenes fueron requisados.En esos momentos, según testigos, apareció a los gritos la novia de Amaya. "Me prometiste que te ibas a recatar. Me dijiste que no ibas a chupar más, que no ibas a volver más dado vuelta a casa", afirman testigos que gritó la chica, mascullando rabia. Recibió una mirada de odio como respuesta.Los policías se fueron, la ronda de tragos se acabó y todos volvieron a sus hogares.Fue entonces que, en su casa, la joven mujer comenzó a ser golpeada –siempre según el expediente judicial que se está elaborando– por su pareja. La madre de la chica irrumpió en la habitación, quiso frenar a su yerno y recibió un par de cachetazos. Las cosas iban cada vez peor.Y apareció Lucas, el hoy prófugo, portando un cuchillo de cocina con una hoja considerable. Todo pasó en un segundo. En un instante, según fuentes del caso, saltó y se lo clavó en el cuello a Amaya, quien alcanzó a salir a la vereda a pedir ayuda. No llegaría lejos, cayó al suelo y murió desangrado a los pocos segundos.El agresor, en tanto, soltó el cuchillo y se perdió en la oscuridad de la calle. Minutos después, llegaría el mismo patrullero que antes había controlado a los que tomaban cerveza. Se montó un operativo en busca del prófugo. No hubo resultados.Tanto la joven como su madre, en tanto, se reponen de las lesiones sufridas.

