Investigación en Córdoba. Femicidio de Agostina: 36 horas, 226 metros cuadrados y 3 interrogantes sin respuesta

La fiscalía profundiza la pesquisa por el homicidio con el foco puesto en Barrelier. Hubo una nueva detención y no se descartan más imputaciones. Cómo fue ese tiempo de tormento que debió soportar la adolescente.

27 de junio de 2026 a las 07:22 p. m.
Femicidio de Agostina: 36 horas, 226 metros cuadrados y 3 interrogantes sin respuesta
Claudio Barrelier, Soledad Andreani y Osvaldo Fassetta, tres de los cuatro imputados por el femicidio de Agostina.

En Tribunales II ya se habla del “mapa del horror”, cuyos límites geográficos están comprendidos por 36 horas y 226 metros cuadrados: el tiempo y el espacio en los que habría ocurrido el brutal crimen y el ocultamiento del cuerpo de la adolescente de 14 años, Agostina Madeleine Vega.

Claudio Barrelier, quien recientemente cumplió 34 años, ya se encuentra detenido e imputado por abuso sexual y por homicidio triplemente agravado por violencia de género (femicidio), criminis causae (un delito para ocultar otro, en este caso la violación) y alevosía.

Para el fiscal de la causa, Raúl Garzón, el extrabajador municipal fue el principal responsable del asesinato.

Luego están acusados por presunto encubrimiento calificado por mediar un contexto de violencia de género, y ya desde hace largo tiempo, Osvaldo Fassetta y Soledad Andreani. Ambos son amigos del principal acusado.

Los dos fueron indagados este jueves. Negaron su responsabilidad. Dijeron haber sido engañados por su amigo.

También el jueves, a cuatro semanas del crimen, cayó Marianela Palmero, la pareja de Barrelier.

Marianela Soledad Palmero, pareja de Claudio Barrelier, fue detenida por el crimen de Agostina Vega.
Marianela Soledad Palmero, pareja de Claudio Barrelier, fue detenida por el crimen de Agostina Vega. (Web)

Se trata de su conviviente y mamá de la hija de ambos, de 11 años de edad, quien ahora se encuentra sin sus padres y en manos de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf).

Se desconoce la postura exculpatoria de Palmero, a quien Garzón acusa del aparente delito de encubrimiento agravado por mediar un contexto de violencia de género.

El fiscal no descarta nuevos agravantes. Aún no fue indagada.

La Voz pudo reconstruir ese mapa del horror con las 36 horas que forman parte del principal interés de la Justicia.

Son minutos escalofriantes, en los que Agostina habría padecido el tormento por el cual hoy Barrelier y sus supuestos encubridores se encuentran en la cárcel de Bouwer, aislados y bajo estricta vigilancia.

El femicidio de Agostina

La reconstrucción judicial comienza el sábado 23 de mayo, alrededor de las 14.

Barrelier y Fassetta llegaron al complejo de canchas de fútbol Serpentina, donde el primero debía disputar un partido amateur. Allí también estaban la víctima, Melisa Heredia, la mamá de Agostina, y el hermano menor de la adolescente.

Tras el encuentro deportivo, Agostina le pidió el número de teléfono a Barrelier.

Lo conocía desde hacía años y lo consideraba su padrastro. Esa relación de confianza sería, según la acusación, el elemento que el imputado utilizaría horas más tarde para concretar el engaño.

Alrededor de las 16.20, todos se trasladaron al cumpleaños de un conocido de Barrelier, en barrio Villa Azalais.

Durante el festejo, el principal imputado habló varias veces con la adolescente.

Según la acusación, allí la habría convencido para encontrarse esa misma noche. La excusa fue preparar una supuesta sorpresa destinada a su madre.

A las 18.20 el cumpleaños terminó.

Melisa volvió a su casa junto con sus hijos. Barrelier permaneció cerca de tres horas conversando en el quiosco donde trabajaba Fassetta, sobre avenida Alem.

Poco antes de las 21, Barrelier emprendió el regreso a su vivienda de Juan del Campillo al 800.

El reloj marcó las 22.35. Fue la última salida de Agostina de su vivienda. Le dijo a su madre que iría a la rotisería del abuelo. En realidad, abordó un remise con destino a barrio Cofico.

Familiares de Agostina Vega marchan pidiendo justicia.
Familiares de Agostina Vega marchan pidiendo justicia. (Nicolás Bravo / La Voz)

Más tarde se conocería que durante ese viaje le explicó al conductor que iba a la casa del novio de su mamá para preparar un regalo sorpresa.

Barrelier la esperaba en la esquina de Mariano Fragueiro y Juan del Campillo. Vestía una campera oscura con capucha.

Pagó el viaje y ambos caminaron dos cuadras hasta la vivienda. A las 22.55 ingresaron al domicilio. Dos minutos después ocurrió uno de los momentos que para la fiscalía resulta más revelador.

Uno de los hermanos Córdoba, convivientes de Barrelier, avisó telefónicamente que estaba por llegar junto al otro hermano. De inmediato, Barrelier –siempre según la acusación– escondió a Agostina dentro del garaje. Cerró el portón interno de madera para impedir que pudiera ser vista.

A las 23.04 ingresaron los hermanos. Según la información que tienen hasta ahora los investigadores, los Córdoba nunca advirtieron la presencia de la adolescente.

Minutos después, Barrelier les pidió que retiraran un colchón y abandonaran el sector delantero de la vivienda.

Ese tramo de la noche permanece bajo un fuerte hermetismo judicial.

La autopsia estableció que Agostina murió alrededor de la 1 de la madrugada del domingo 24 de mayo. Para la acusación, antes sufrió un abuso sexual.

Mientras tanto, su familia comenzaba una búsqueda desesperada.

Desde las primeras horas del domingo, Fassetta mantuvo una serie de comunicaciones telefónicas con Barrelier. Los registros muestran seis llamadas telefónicas: una a las 5 de la madrugada, tres desde las 6 y dos entre las 7 y las 8 de la mañana.

Los pesquisas sostiene que, mientras la madre denunciaba la desaparición de Agostina, Fassetta desvió deliberadamente la investigación hacia un adolescente de 15 años y mantuvo informado a Barrelier sobre cada avance de la pesquisa.

A las 11.40 del domingo, Fassetta regresó a la vivienda de Juan del Campillo. Permaneció allí hasta las 15. Según la imputación, observó modificaciones en el garaje.

Esa misma tarde, cuando el remisero identificó públicamente a Barrelier como la última persona que había recibido a Agostina, la investigación dio un giro.

En el expediente consta que desde ese momento el principal imputado comenzó a buscar un vehículo para sacar los restos de la adolescente de la vivienda.

El domingo por la noche llamó a su amiga, Soledad Andreani, para pedirle prestado su Ford Ka. Ella primero se negó.

El santuario de Agostina Vega frente a la casa de sus abuelos maternos.
El santuario de Agostina Vega frente a la casa de sus abuelos maternos. (José Gabriel Hernández / La Voz)

Recién el lunes, a las 10.42, Andreani le entregó el automóvil.

Barrelier regresó a su casa, permaneció allí unos 20 minutos cargando distintos recipientes y una pala. Luego manejó hasta una zona rural de barrio Ampliación Ferreyra.

Para los pesquisas, allí intentó enterrar los restos desmembrados de Agostina en distintos puntos.

Al regresar, el automóvil estaba cubierto de tierra y Barrelier transpiraba intensamente. Eso creen en la fiscalía. La acusación sostiene que luego se lavó la ropa utilizada durante el crimen y también el vehículo. Habían pasado las 11 de la mañana del domingo.

El martes por la tarde fue detenido.

Juan del Campillo al 800: la casa de Barrelier

Toda la investigación tiene un único escenario físico: una vivienda de 226 metros cuadrados ubicada sobre calle Juan del Campillo al 800, en barrio Cofico.

Según los registros catastrales, el inmueble figura como una sucesión indivisa vinculada a un familiar de Marianela Palmero.

La construcción era alargada. En el frente funcionaban un garaje que también era taller, un living-comedor, un depósito y un baño. Ese sector era utilizado casi exclusivamente por Barrelier.

El santuario de Agostina Vega frente a la casa de sus abuelos maternos.
El santuario de Agostina Vega frente a la casa de sus abuelos maternos. (José Gabriel Hernández / La Voz)

Una puerta con llave comunicaba ese ambiente con el patio y el resto de la casa. Ese cierre permitía aislar completamente el frente del inmueble.

En el fondo estaban la cocina, dormitorios y los espacios donde convivían Palmero, la hija de ambos, Fassetta, los hermanos Córdoba y la pareja de uno de ellos.

La fiscalía sostiene que ese diseño fue determinante. Mientras el resto de los moradores realizaba actividades cotidianas en el fondo, Barrelier habría mantenido a Agostina oculta en el garaje sin que nadie advirtiera su presencia.

Por ahora, los hermanos Córdoba y los demás habitantes de la vivienda no fueron imputados. Sin embargo, los investigadores mantienen la cautela.

"No se descartan nuevas detenciones", reconocieron fuentes con acceso al expediente.

Tres interrogantes aún sin respuesta

Aunque la investigación avanzó con rapidez y permitió reconstruir buena parte de la secuencia, todavía existen preguntas que tal vez sólo llegarán a responderse durante el juicio.

La primera apunta al momento decisivo del crimen. ¿Barrelier planificó matar a Agostina antes de que llegara a la vivienda o tomó esa decisión una vez que la adolescente quedó completamente aislada dentro del garaje? ¿Lo hizo efectivamente para ocultar el otro delito, es decir, la violación?

La segunda incógnita se concentra en lo ocurrido dentro de la casa durante las horas posteriores al ingreso de la víctima.

La fiscalía logró establecer horarios de entrada, muerte y ocultamiento posterior, pero todavía resta reconstruir con precisión qué sucedió durante ese lapso y cómo se desarrolló cada una de las maniobras atribuidas al acusado.

¿Barrelier intentó ocultar el cuerpo en freezers o en una conservadora? ¿Recibió algún otro tipo de ayuda de parte de las personas que convivían con él?

La tercera pregunta surge de allí mismo y gira alrededor del conocimiento, o desconocimiento, que tenían quienes hoy están acusados de encubrimiento.

La fiscalía sostiene que Fassetta, Andreani y ahora Palmero favorecieron a Barrelier después del crimen. Sin embargo, el alcance exacto de ese conocimiento, el momento en que comprendieron lo ocurrido y el grado de participación de cada uno serán cuestiones centrales del futuro juicio oral.

Los abogados de Fassetta y Andreani ya dejaron en clara su postura, al asegurar que ambos acusados no tuvieron relación alguna con el crimen.

Mientras esas respuestas permanecen pendientes, el expediente sigue creciendo.

Para los investigadores, este mapa del horror continúa delimitado por las mismas coordenadas: 36 horas de extrema violencia y 226 metros cuadrados. Sin embargo, nadie se atreve a decir que el alcance de los hechos no vaya a requerir nuevas imputaciones y detenciones.

Las fuentes consultadas coinciden en hacer una declaración inquietante: “Las próximas horas van a ser determinantes”. ¿Acaso Garzón tiene previsto un giro investigativo? Por el momento, en la fiscalía lo niegan.