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Una zanahoria para contener a la tropa

El intendente necesita instalar, si no la certeza, al menos la idea de que él o alguien de su grupo político disputará votos en 2011. Rubén Curto.

06 de junio de 2010 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Una zanahoria para contener a la tropa

Hasta en filas del oficialismo municipal saben que una eventual postulación de Daniel Giacomino para un nuevo período como intendente de Córdoba es una hipótesis de máxima y de muy difícil concreción por las limitaciones legales que afronta, sin tener en cuenta además el escaso consenso popular que al menos hoy concentra su figura, cuando transita ya el último año y medio de gestión.

A algunos políticos el tema les sonó a globo de ensayo, para sondear las reacciones, y muchos vecinos, a juzgar por las repercusiones en los medios, directamente lo asumieron como una afrenta.

Tampoco hay que ignorar que detrás de la consigna: "Giacomino 2011" se esconden otras estrategias más modestas pero también mucho más compatibles con las necesidades del intendente y su soledad política, cuestión ésta que más de una vez puso en vilo hasta la idea de gobernabilidad.

Hace una semana, Giacomino arengó a sus 200 funcionarios y los conminó a poner toda la carne en el asador para intentar revertir su mala imagen, si es posible para fin de año. En esos mismos plazos espera contar con abundante ayuda monetaria de la Nación para inaugurar obras y mostrar que su alineamiento kirchnerista reporta beneficios concretos para los vecinos, y no sólo sumas y restas de posicionamientos políticos.

Si esas hipótesis no se encaminan como Giacomino imagina, el último año de su gestión promete ser muy duro. Como se descuenta que con los brindis por el nacimiento del próximo año ya estarán en marcha varias campañas electorales, el intendente necesita instalar, si no la certeza, al menos la idea de que él o alguien de su grupo político disputará votos en 2011.

De otra forma, le resultará complicado retener la expectativa pública para con su gestión y también a su propio equipo de colaboradores. Giacomino carece de un partido propio y rompió lanzas ya con muchos aliados, incluyendo a amigos personales.

La rotación extrema del plantel dejó en claro que no son pocos los funcionarios que lo acompañan en la gestión por una adhesión política coyuntural o por un salario.

La pregunta es: ¿cómo impedirá Giacomino que parte de ese equipo empiece a otear otros horizontes si percibe que el intendente no tiene un futuro político promisorio?

La chance de la reelección es una ficha que el giacominismo está decidido a jugar. Pero tanto o más importante que eso es su apuesta por contener a su tropa y evitar que en el arranque 2011 se le desgranen todas las expectativas, quedando por delante un largo año de gestión.