Todo puede seguir cambiando... y mucho
Schiaretti se imaginaba con juego nacional y le piden que compita para suceder a Giacomino. Mestre parecía intendente electo, pero no está descartado que sea candidato a gobernador. Roberto battaglino.
Se mueve el escenario. Se mueven los actores. Todo se va a seguir moviendo. Y mucho. En una sociedad con comportamientos ciclotímicos, gobernada por dirigentes erráticos, la previsibilidad no existe como valor.Los remezones de aquel gran temblor que fue la muerte de Néstor Kirchner llegaron a Córdoba. Y, con un contexto nacional que se ha modificado, cada jugador local intenta ver cómo se acomoda.A la cabeza de la fila de los inestables va el gobernador Juan Schiaretti. El martes pasado, en la inauguración de la autopista Córdoba-Rosario, se deshizo en elogios a la presidenta Cristina Fernández. Cuarenta y ocho horas después, criticó con dureza al Gobierno nacional por supuesta inacción en la defensa de los derechos humanos, una de las banderas centrales de los K, y por su relación con los medios. Ayer, siguió con su rosario de cuestionamientos, esta vez vinculados con la impresión brasileña de billetes argentinos.Schiaretti sigue sin saber qué hacer con el kirchnerismo. Y por eso continúa apostando a la incertidumbre de no fijar la fecha electoral. Ayer dijo que no hay "motivo racional" para establecer ese cronograma. El "motivo racional" lo puso él mismo cuando impulsó una reforma política, que incluye un cambio importante en el sistema de votación (la boleta única, en lugar de la papeleta partidaria tradicional), que no podrá ser aplicada si la elección provincial coincide con la nacional. Ni el gobernador parece tomar en serio la reforma que prohijó.Y toda esa vacilación del gobernador tiene que ver con una cuestión de escala geográfica. Se imaginó terminando el mandato con buena imagen y con una proyección nacional expectable, pero la Presidenta, los kirchneristas vernáculos, su antecesor José Manuel de la Sota, sus ministros y sus legisladores lo quieren compitiendo por la Intendencia de la ciudad de Córdoba.Cuentan quienes lo tratan a diario que pocas cosas enojan más a Schiaretti que el hecho que le digan que tiene que competir por la sucesión de Daniel Giacomino.Pero hay un antecedente clave. Fue cuando el actual gobernador le dijo que no a los Kirchner (en 2005, cuando le pidieron que fuera primer candidato a diputado nacional) y aquella negativa le valió un distanciamiento que nunca terminó de zanjarse. Si Cristina sigue en el poder después de 2011, ¿tiene Schiaretti alguna posibilidad de ocupar algún cargo nacional si le vuelve a decir que no? En esa respuesta se puede encontrar alguna aproximación para explicar tanto enojo de estos días calurosos. ¿Candidato a qué? Por ahora, el kirchnerismo ha vuelto a ser el protagonista central de la escena nacional y por eso mueve todos los tableros. Los propios y los ajenos. Así como el peronismo cordobés no sabe cómo jugará en las próximas elecciones, el radicalismo sólo tiene en apariencia definidos sus trazos gruesos. Es que la posible incursión de Schiaretti como candidato a intendente sería un nuevo elemento para que Ramón Mestre, que por el momento está cómodo al frente de la intención de voto para la Intendencia de la ciudad de Córdoba, replantee sus pasos. El senador nacional niega que tenga pensando ser candidato a gobernador, pero entre los suyos no dejan de advertir sobre la falta de despegue de Oscar Aguad en casi todos los sondeos que andan dando vuelta.Marzo sería la fecha que se impuso Mestre para decidir si mantiene su candidatura a intendente o si se lanza como postulante a gobernador, lo que generaría un tembladeral en la UCR.Con un verano en el medio, marzo parece a la vuelta de la esquina, pero al ritmo que se mueve todo en la Argentina, puede ser una eternidad. Y en el país de los ciclotímicos, el más cambiante puede llegar a rey.

