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"Tenemos una tendencia a concentrar el poder"

Humberto Petrei, ex asesor de De la Sota y Juez, niega que su regreso a Córdoba tenga que ver con un proyecto político.

05 de diciembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
"Tenemos una tendencia a concentrar el poder"

Ex asesor del gobierno de José Manuel de la Sota y luego vinculado al ex intendente y hoy senador Luis Juez, acaba de volver a Córdoba –donde planea pasar una mayor porción de los próximos años– el economista Humberto Petrei. El profesional radicado en Estados Unidos, donde trabaja como consultor de organismos como el Banco Mundial, dio una conferencia en Córdoba en el Consejo Profesional de Ciencias Económicas, acompañado por el ex ministro de Economía de la Provincia José María Las Heras, sobre los últimos cambios a nivel internacional en la administración presupuestaria de los distintos países y la incidencia que tiene en esta evolución la crisis internacional. Fue ocasión para que Petrei mantuviera una entrevista con La Voz del Interior sobre la situación actual de la administración pública en Argentina, en un momento en que, por primera vez en muchos años, el Poder Ejecutivo nacional se dispone a gobernar durante 2011 sin un presupuesto nuevo aprobado por el Congreso, mientras que, a nivel local, por ejemplo, el Concejo Deliberante de la ciudad de Córdoba comienza a tratar la pauta de gastos 2011 sin la correspondiente ordenanza tributaria que fundamente los ingresos que se prevén. –Usted asesoró a De la Sota y después se acercó a Juez. Lo primero que uno cree al saber que piensa instalarse en Córdoba es que alguien lo convocó a formar algún equipo de cara a las próximas elecciones. –No, no. Estoy acá por razones personales. Me quiero reinstalar progresivamente en Córdoba, comprar un departamento, en fin, es parte de mi vida. Yo sigo siendo lo mismo que fui siempre. Un profesional. Soy, si usted quiere, lo que se llama un "tecnopol", un técnico que sabe dialogar con los políticos. Si algún gobierno le parece que puedo ser útil, estoy dispuesto a trabajar. –¿Hay un retroceso en la administración de la cosa pública argentina? –Sí, evidentemente las instituciones presupuestarias han sufrido en Argentina. Los presupuestos se aprueban formalmente en tiempo, pero el grado de información que proveen y el grado de participación legislativa es mínima. El solo hecho de que la ley de emergencia haya sido prorrogada todos estos años demuestra una ausencia de participación de la ciudadanía en el manejo de los fondos. Yo creo que ha habido un retroceso. –¿Qué pasa con otros países comparables? –En América latina ha habido progresos muy importantes. Brasil aprobó hace años una ley de responsabilidad fiscal y esa ley se está cumpliendo. El proceso presupuestario se ajusta a derecho. Además, su sistema de registro y de rendición pública es bastante sólido. No llega a lo que llegan países líderes como el Reino Unido, Nueva Zelanda o Australia, pero refleja una solidez en cuanto a la marcha de las instituciones. Después está Chile, que también tiene uno de los sistemas presupuestarios más avanzados de América latina. Colombia no le va en zaga. El resto de los países tiene que avanzar bastante.–¿ A qué obedece que en Argentina todo siempre parece provisional, en emergencia, pese a que, por ejemplo, venimos ya de un largo período de condiciones externas excepcionales? –Es muy difícil de decir. Yo no quisiera ocupar el lugar de los politicólogos, pero me parece que tenemos una tendencia a concentrar el poder. Creo que esa concentración lleva a la ausencia de políticas de Estado, que son reemplazadas por las políticas del grupo gobernante. No hay el diálogo político que uno advierte en otras sociedades. –Es llamativo, porque fíjese que eso se da incluso en momentos en que, por ejemplo durante el último año y medio, a nivel nacional, el Poder Ejecutivo no tiene mayoría propia en el Congreso. Ni así se desconcentra ese poder. –No estoy tan seguro de qué es lo que sucede. Creo que la concentración del poder está, antes, atrás. Lo que está faltando en la Argentina también es que la oposición no ha podido articular nada. Hay un fraccionamiento muy serio. Pero yo me quedo con esto y no con otros sistemas que llegan a una mayor estabilidad pero anulan la posibilidad de grupos políticos nuevos. O sea, frente a una especie de desorden en la oposición y en la distribución del poder me quedo con esto y no con un bipartidismo que bloquea la aparición de nuevos grupos. Creo que la posibilidad de corrupción crece en los regímenes bipartidistas.