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Rumor, aplausos y después insultos: así sucedió

El aplauso de militantes indignó a familiares. Hubo piedras y botellazos y se rompió un foco del alumbrado.

08 de agosto de 2013 a las 02:00 p. m.
Rumor, aplausos y después insultos: así sucedió

El rumor empezó a correr minutos antes de las 14 entre los periodistas que hacían guardia permanente en las inmediaciones de Salta y Oroño, la esquina de Rosario donde ocurrió la tragedia: “Viene Cristina”. Voluntarios, enfermeros, socorristas, curiosos, todos comenzaron a agigantarlo. “¿Es cierto?”, preguntaban.

A esa hora, un grupo de jóvenes caminaba recibiendo órdenes de otros adultos. Sus rostros eran novedosos para quienes desde hacía más de 24 horas prácticamente vivían en el bulevar. Por Salta, donde está el frente del conjunto de torres que sufrió la tragedia, se percibió un movimiento inusual. Periodistas y camarógrafos se agolpaban contra las vallas. A las 14.32, los aplausos del grupo de jóvenes dio la pauta de que la Presidenta había ingresado por el otro acceso que utilizan los rescatistas, el playón de un supermercado sobre bulevar Oroño.

Los aplausos indignaron al padre y al hermano de una joven desaparecida, que la emprendieron a gritos y golpes contra los militantes, que serían de La Cámpora.

Mientras Cristina Fernández ya estaba dentro del lugar de la tragedia, afuera, a pocos metros, en la calle, estos familiares y un par más comenzaron a insultarla y a pedirle, a viva voz, que no “hiciera política” con el desastre. Volaron piedras y botellazos, y hasta se rompió un foco del alumbrado público.

Menos de cinco minutos después, la media sombra ubicada frente a ese acceso se abrió y salieron tres autos. En el del medio, un Volks­wagen Bora sin vidrios polarizados, en el asiento del acompañante, iba la Presidenta.

Los mismos familiares que la habían insultado se abalanzaron sobre el coche, pero las fuerzas de seguridad y los militantes impidieron que golpearan el Bora. La caravana arrancó, veloz, y abandonó la zona para ir hacia la Gobernación.

En el bulevar, hubo discusiones entre vecinos afectados por la explosión que defendían y atacaban a la Presidenta por igual. A todo esto, el equipo de asistencia psicológico ya contenía a los familiares más exaltados.